Quintana RooHoy quiero dedicar unas líneas a un libro muy valioso que desde el año de 1936 fue publicado. Es un libro que relata con gran detalle como fue la muy sufrida vida una región de nuestro país. El libro al que me refiero es el “Álbum Monográfico” y la región  es  Quintana Roo.  El autor: El periodista Gabriel A. Menéndez. El álbum es de obligada consulta para conocer la historia de esta región de México llamada la cuna del mestizaje y también el último reducto de la    “Guerra de Castas”. Un valioso documental para  informarse  sobre Chetumal   desde su fundación como Payo Obispo en 1898, y  sobre Quintana Ro, desde su fundación como  Territorio Federal en 1902.

Por eso en este “El Espacio de Mario  pongo al alcance de todos gran parte de su contenido. Lo hago gustoso porque considero que de esta manera, además de estar en las librerías permanecerá gratuitamente en internet. El álbum aporta invaluable información sobre temas como: El Rio Hondo y  sus poblados, la fundación de Payo Obispo, de su fundador Othón P. Blanco y el pontón Chetumal, de Bacalar y sus epopeyas, de Chan Santa Cruz, de Vigía Chico, de la Guerra de castas, y de las relaciónes bilaterales de México con la Colonia Inglesa. También nos relata situaciones anteriores a la revolución  de 1910, tiempos en los que la región  fue gobernada a sangre y fuego por el General Ignacio A. Bravo,  y  años posteriores en los que, por breves lapsos,  llegaron a gobernarla  diversos  personajes  emanados de la revolución triunfante.

Contiene  fotografías de comercios, calles, funcionarios, personas, y acontecimientos de la época, acontecidos en las principales localidades del Territorio como son: Payo Obispo, Xcalak, Bacalar, Santa Cruz y Cozumel. Leerlo es dar un viaje al pasado percibiendo como era la vida en estas lejanas tierras de México e ir descubriendo cosas desconocidas o ya olvidadas.

Como su autor  confiesa la intensión de su trabajo periodístico  fue la de  hacer oír en el gran contexto nacional  la voz de angustia de los  habitantes olvidados de esta región de la patria, así como la protesta del indio maya, que a pesar de la revolución triunfante, seguía siendo un paria perdido en la selva  y sintiendo  al blanco, al criollo y al mestizo, como sus opresores dispuestos a cobrarle tributos, mientras su raza continuaba  su precaria vida, marginada y oprimida.

Antes de la revolución mexicana el Territorio, con Santa Cruz como asiento del poder militar, era una región de castigo, tanto para los más peligrosos criminales como para los desafectos al régimen del General Porfirio Díaz. Quintana Roo era para Yucatán como para el resto de la república, una de las más peligrosas zonas del país, en guerra permanente con los indígenas. Un territorio donde sus habitantes debían exponer a diario y en todo momento sus vidas, enfrentando todo tipo de adversidades. Un lugar donde hombres, mujeres y niños, debían luchar contra la agreste selva, el paludismo y la asechanza de los indígenas, dispuestos a perpetrar  los más atroces actos de  crueldad y venganza contra todos aquellos, buenos o malos,  que no fueran de su raza. Un verdadero lugar de aislamiento y  castigo que competía   con las Islas Marías como el lugar más siniestro del territorio nacional. Además de todo aquello   existía el tráfico de armas, auspiciado por los vecinos de la colonia inglesa de Belice que armaban a los indios a cambio de explotar en su territorio el palo de tinte y las maderas preciosas.

A pesar de ese panorama adverso, los primeros pobladores no indígenas de esta región del país   tomaron cariño por  éstas tierras y las hicieron  suyas. Ya separados de Yucatán, aquellos lugareños se convirtieron en quintanarroenses de un territorio únicamente dependiente del gobierno de la república. Pero poco les duró el gusto porque el 14 de diciembre de 1931 su territorio se vio dividido entre los estados de Yucatán y Campeche. De ésta desmembración la ciudad de Payo Obispo pasó a pertenecer a Campeche mientras Cozumel, Santa Cruz, Tulum e Isla Mujeres, pertenecieron al estado de Yucatán. Ante la nueva disposición del gobierno central  los habitantes de Payo Obispo  protestaron  solicitando la devolución de su territorio. Telegramas, cartas y manifiestos fueron dirigidos al presidente de la república por la gente de Payo Obispo integrados en el llamado “Comité Pro Territorio”. Comité cívico patriótico constituido con el único y superior fin de lograr devolver a su región  su condición de Territorio Federal.

Este grupo estuvo integrado por gente de todos los sectores,  principalmente de comerciantes y empresarios agrupados en la Cámara de Comercio de Payo Obispo, quienes lograron captar la atención del entonces candidato a la presidencia de la República, el General Lázaro Cárdenas. El candidato  haciendo eco a su justa inconformidad y atendiendo  sus peticiones, les prometió visitarlos. Para su sorpresa,  el futuro presidente los distinguió dando inició a su campaña a la presidencia, precisamente desde Payo Obispo, aquella olvidada localidad llena de problemas y desatendida por sus gobiernos estatales.

En aquella visita  el General Cárdenas prometió a los integrantes del comité y a todo Payo Obispo que al asumir la presidencia les devolvería nuevamente su territorio y su condición de quintanarroenses. En honor a su promesa, en 1934, Cárdenas en uno de sus  primeros actos de gobierno  como presidente devolvió a Quintana Roo su condición de Territorio Federal, con los límites que originalmente tenía al momento de su desmembración. Límites dispuestos en la ley de creación del territorio federal  de Quintana Roo, emitida  el 25 de noviembre de 1902, durante el mandato del General Porfirio Díaz.

Según su acta constitutiva el Comité Pro Territorio inicialmente se constituyó de la siguiente manera: Presidente: Dr. Enrique Barocio, Secretario: Don Gil Aguilar Carrasco, Pro Secretario: Don Pedro J. Cervera, Vocales: Don José Marrufo H, Don Arturo Namur Aguilar, y Don Mariano Angulo Medrano. Como integrantes de las diferentes comisiones aparecen los señores: Lic. Octavio A. González, Profesor J. Santos Villa, Lic. Ricardo Zapata R,  Don Eliezer Erosa Peniche, Don Juan E Villanueva R, Don Manuel Jiménez M. Don Ramón González, Don Dimas Sansores, Don Abraham Villanueva, Don Francisco Mendoza, Don Belisario Pérez F, Don Darío Guerrero, Don Jacobo Gómez, Don Francisco Valdez, Don Eduardo Sangri, Don José Amorós,  Don Domingo Núñez, Don Baltasar P. González, y Don Armando Souma. Gentes, dentro y fuera del comité vibraban en sincronía con la causa. Muchos hombres y mujeres, desde el anonimato o desde modestas y humildes posiciones aportaron mucho para lograr el objetivo trazado. Quizá sus nombres no aparezcan en este inicial listado, aunque para la memoria de la historia merezcan ser escritos con letras de oro, por su participación, generosidad y entrega.

Al enterarnos de estos acontecimientos de la historia nos damos cuenta del gran  cariño que por esta tierra aquellos hombres tuvieron, verdaderos pioneros y forjadores  de lo que hoy somos, y a los que tanto debemos como hijos de esta tierra.

De la misma forma como el Álbum Monográfico deja testimonio del mérito de esos primeros forjadores, así mismo merecen especial reconocimiento dos personajes de la vida nacional a los que mucho debemos : Al General Lázaro Cárdenas, que nos devolvió nuestra identidad como ciudadanos de Quintana Roo, y al presidente Luis Echeverría Álvarez que en 1974 decretó nuestra  condición de Estado de la República.

Al mirar retrospectivamente  los acontecimientos y las personas que intervinieron en darnos la identidad que ahora tenemos,  también nos merece un gran reconocimiento y respeto, el mérito periodístico de recopilación histórica que don Gabriel R. Menéndez nos legó con su obra.