Ya perdoné errores casi imperdonables, ya intenté sustituir personas insustituibles, ya olvidé personas inolvidables, ya hice cosas por impulso, ya me decepcioné de personas que pensé que nunca me decepcionarían, pero también yo ya decepcioné a algunos. Ya abracé para proteger, ya reí cuando no debía, ya hice amigos eternos, ya amé y fui amado, y también, ya fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar, ya grité y salté de tanta felicidad, ya viví de amor e hice juramentos eternos y fallé, ya lloré oyendo música y viendo fotos, ya llamé sólo para escuchar únicamente una voz, ya me apasione por una sonrisa, ya pensé que moriría de tanta tristeza, ya tuve miedo de perder a alguien especial, y acabé perdiéndolo.

Y todavía vivo, no paso simplemente por la vida. Usted, también debería vivir intensamente, no solo pasar la vida. Porque es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida con pasión, perder con clase y vencer con osadía.

Porque el mundo pertenece a quien se atreve, y la vida es mucho para ser insignificante”.

Siempre ten presente: Que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, y los días se convierten en años, pero lo importante no cambia. Tu fuerza y tu convicción no tienen edad, tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas, sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa bastón. ¡Pero nunca te detengas! (Madre Teresa de Calcuta)