Category: De Julio Flores


Verdades Amargas

No quisiera mirar lo que he mirado

a través del cristal de la experiencia,

el mundo es un mercado en que se compran

honores, amistades y conciencias.

 

Amigos, es mentira: no hay amigos

la verdadera amistad es ilusión,

esa se va, cambia y desaparece,

según los giros que da la situación.

 

Amigos complacientes solo tienen

los que gozan de ventura y calma,

mas aquellos que abate el infortunio

solo llevan tristezas en el alma.

 

Si estamos bien, nos llaman

nos buscan, nos adulan,

más si por desgracia caemos, francamente

sólo por compromiso nos saludan.

 

En este laberinto de la vida

donde tanto domina la maldad,

todo tiene su precio estipulado

amores, parentesco y amistad.

 

El que nada atesora nada vale

y en toda reunión pasa por necio,

y por más nobles que sus hechos sean,

lo que alcanza es la burla y el desprecio.

 

La sociedad que adora su desdoro,

persigue con su saña al criminal,

más si el puñal del criminal es de oro,

enmudece el juez y besa el puñal.

 

Solo brilla en este mundo lo que es oro,

aunque brille por oro lo que es cobre,

lo que no se perdona en esta vida,

es el atroz delito de ser pobre.

 

La estupidez, el  vicio y hasta el crimen

pueden tener su precio señalado;

las llagas del defecto no se ven

si los cubre un diamante bien tallado.

 

Nada hermano es perfecto, nada afable,

todo está con lo impuro entremezclado,

el mismo corazón con ser tan noble,

cuántas veces se encuentra enmascarado.

 

Que existe la virtud…yo no lo niego,

pero siempre en conjunto defectuoso,

hay rasgos de virtud en el malvado

y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

 

Cuándo veo a mi paso tanta infamia

y que mancha mi planta tanto lodo,

ganas me dan de maldecir la vida,

ganas me dan de maldecirlo todo.

 

A nadie ha de herir los que aquí digo,

porque ceñido a la verdad estoy,

me dieron a beber hiel y veneno,

hiel y veneno en recompensa doy.

 

Pero si tengo las palabras toscas

en estas líneas oscuras y sin nombre,

doblando las rodillas en el polvo

! Pido perdón a Dios, pero no al hombre ¡

 

 
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Reto – Julio Flores

Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo.

Si porque ante ti me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión.

¡Te equivocas, te equivocas!,
fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.

Si a la lucha me provocas,
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía;
me haces llorar; pero un día,
yo también te haré llorar.

Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haré en esos
momentos de indignación?

¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!