Category: De Héctor Gagliardi


Héctor Gagliardi poéta Argentino 1909-1984

Si vos no te portás bien,

le digo a los Reyes Magos

que te dejen sin regalo

y te quedas sin el tren.

Es que mi vieja, también,

un poco se aprovechaba,

porque esa noche llegaban

los tres Reyes de Belén

La carta la había mandado

sin faltas de ortografía,

así los reyes veían

de que era un chico aplicado.

Hice todos los mandados,

me lave hasta las orejas,

porque ese día mi vieja

me tenia acorralado.

La luna hacia brillar

el lustre de mis zapatos…

y si ellos fueran chicatos

¿quien les podía avisar?

Por eso al irme a acostar,

puse la almohada a los pies

y me acosté del revés

para poder vigilar…

¡Cuando mas lo precisaba

me vengo a quedar dormido!

Me desperté a los maullidos

del gato de la encargada…

Ya entraba la madrugada

de un radiante seis de Enero,

y un trencito, el más diquero,

del umbral me saludaba…

Lo habían dejado de frente

ya listo para marchar…

con él me iba a despertar

a mi madre alegremente

¡Que alegría que uno siente!

-explicarlo yo no puedo-

¡ unas ganas de ser bueno,

de ser bueno hasta la muerte!

Al que dejaron sin nada

fue al hijo de la de al lado…

¡Como se habrían olvidado!

Siempre “muy bueno” sacaba…

Con nosotros no jugaba

porque en seguida tosía,

y los reyes no sabían

que el padre no trabajaba…

Yo comprendí su dolor

cuando me vio con el tren:

se acerco a mirarlo bien

y después lo acaricio….

A mi me daba calor

de que me viera jugar

y en caso lo invité a entrar

y él también se divirtió..·

¡Cuantos Reyes han pasado

por la puerta de mi vida.

y a ml alma dolorida

cuantas veces la he dejado

como un zapato gastado.

esperando a su Melchor

que le dejara el amor

para un mundo envenenado!

Esta noche por los cielos

llegarán los Reyes Magos;

vendrán trayendo regalos

a los chicos que son buenos,

pero hay otros pibes buenos

en otro lado de la tierra,

que por culpa de una guerra..

¡no han de pasar los camellos!

Señor: yo aprendí a rezar

arrodillado con mi vieja;

si nunca te fui con quejas

hoy me tenés que escuchar:

¿Por qué tienen que pagar

esos pibes inocentes.

de que en el mundo haya gente

que sólo piensa en matar?

Ellos ¿qué saben de guerras?…

¡ellos quieren Reyes Magos!

¡y ellos. en vez de regalos

tienen un miedo que aterra!

Si vos pararas la guerra,

pasarían los camellos.

¡Yo te lo pido por ellos!

¡por los pibes de mi tierra!

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Héctor Gagliardi, poéta y declamador Argentino 1909-1984

Oye negra, ¿Te puedo hablar?

ya los chicos se han dormido

Asi que, así que deja el tejido que después te equivocas

Hoy te quiero preguntar

Por qué motivo las madres amenazan a sus hijos

Con ese estribillo fijo de ¡Ah, cuando venga tu padre!

Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá

Resulta de que al final al verme llegar a mí

Lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados

Y yo, que vengo cansado de trabajar todo el día

recibo de bienvenida una lista de acusados

Tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme

Igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja

Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal

Que en medio del temporal se erigía en defensora

Lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal

Si los perdono, ¡que ejemplo! ¡es así como los educas!

Si los castigo, ¡eres bruto! ¡no tienes sentimientos!

A mí, a mí que llegué contento

y no tuve más remedio

que poner cara de serio

Y escuchar tu letanía

A mí, a mí que me paso el día

pensando en jugar con ellos

yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo

de la gente y de todo lo que pasa

Los hijos son la esperanza

y el porqué de nuestras vidas

Por eso nunca les digas ¡ah, cuando venga tu padre!

No quiero encontrar culpables

quiero encontrar alegría

que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre

que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo

El llegaba y te aseguro que se acababan las risas

Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo

lo miraba compungido presintiendo una paliza

y el pobre que me entendía, sacudiendo la cabeza

escuchaba con tristeza lo que mi madre decía

Y que él, y que él de sobra sabía

Que con éste no se puede,

que me pinta las paredes

que trajo las suelas rotas,

que la calle, la pelota

que me saca canas verdes

¡a la cama sin cenar! Aburrido me ordenaba

mi madre me consolaba y yo, yo lo culpaba a él

a él que había llegado recién de trabajar, cansado

y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras

Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre

porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa

sólo le hacemos justicia cuando nos toca vivir

a nosotros su problema

ay!, si mi padre viviera ¡que recién lo comprendi!

Y porque nunca me dijo lo mucho que me quería

Si hoy yo sé cuanto sufría al ver enfermo a su hijo

Porque me miraba fijo el primer pantalón largo

Y sé, y sé que, hasta me habrá besado cuando yo

estaba dormido

Hoy que todo lo comprendo

Por qué no estás a mi lado

Porqué no estás ahora para besarte bien fuerte Viejo lindo

Y ofrecerte mi cariño a todas horas

Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón!

Porque te pide perdón pensando en aquellos días

En que ciego no veía que eras puro corazón

Déjame negra! que llore! es tan lindo desahogarse!

En fin, veamos… veamos que

hacen nuestros Futuros señores.

Mira esos pantalones

Tápale un poco a la nena

Si, si ya sé, no me lo digas

Hoy se fué a la calle sola

Acuéstate rezongona,

mañana… mañana será otro día.