Mensajes de la Madre TeresaHaz mi paso lento, Señor; Alivia el latido de mi corazón mediante la quietud de mi mente. Dame en medio de la confusión de mi día la calma de los cerros eternos.

Atenúa la tensión de mis nervios y músculos con la música suavizadora de las corrientes cantarinas  que viven en mi memoria. Ayúdame a conocer el poder restaurador del sueño y tu presencia.

Enséñame el arte de tomar vacaciones de un minuto y detenerme para mirar una flor, conversar con un amigo, acariciar un gato, y leer unas pocas líneas de un buen libro.

Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga, para que pueda saber que la carrera no siempre la gana el más veloz, y para tener presente que la vida es más que aumentar la velocidad.

Haz que mire hacia arriba a las ramas del imponente roble y que sepa que creció grande y fuerte, porque creció lentamente; y bien guiado por tu tiempo y dirección.

 Haz lento mi paso Señor, e inspírame para que envíe mis raíces profundamente en el suelo de los valores perdurables de la vida;  para que pueda crecer hacia la felicidad en la tierra que es preámbulo de la que tendré en el cielo.

 En este mundo agitado, recuérdame quien es la paz en medio de la tormenta y quien es la quietud en medio del bullicio.

 Y recuérdame también:

 “Que si las ocupaciones me  impiden orar, es porque  estoy  más ocupado de lo que me conviene”.

 Madre Teresa de Calcuta.

 

 

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