Category: Motivación


Rosas5De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.

Aprendí que ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.  Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría, ni sufriste el más grande dolor.

Aprendí a vaciar la copa cada noche para que Dios la llene de agua nueva en el nuevo día. Vive de instante en instante, porque eso es la vida.

Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿Cómo no gozar y respetar este momento?  Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿Por qué te preocupas tanto?  No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud, dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate.

Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes, porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante.  ¡Pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!

Si quieres recuperar la salud, abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.  Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.  El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.

No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas, ya son ganancia.  Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.  Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

 

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Carta a mí mismo

Carta a mi mismoEstimado Amigo:

Me llamo amigo, porque eso es lo que quiero ser conmigo mismo ahora. Por mucho tiempo yo fui mi peor enemigo, de hecho, fui mi único enemigo. Fui yo el que permitió que el miedo dominara mi vida. Fui yo el que se aferró a las penas del pasado para llenar mi presente de sufrimiento. Era mi propia voz la que escuchaba en mi cabeza y que me convencía de no merecer lo bueno y que me hacía sentir menos que los demás.

Fui yo mismo el que me llené de inseguridades y dudas, de celos y resentimientos. Fui yo mismo el que me juzgué y me critiqué en todo lo que hacía. Yo mismo afecté mi salud y mi bienestar y fui yo mismo el responsable de los problemas en mi vida. En mí estaba la solución y en mí estaban todas las respuestas. Fui yo mismo el acusado, el juez y el verdugo de mi propia vida. Yo mismo dicté las sentencias y yo mismo me impuse castigos.

Y, sin embargo…. hoy me perdono todo, porque me doy cuenta que siempre hice lo mejor que pude. Comprendí que fui un ser sensible y vulnerable y como yo, son todos los seres humanos y que las experiencias de mi vida moldearon mi personalidad, hoy rechazo la culpa que siento por mis errores ya que en nada ayuda y nada soluciona.

Aprendí tarde, que era yo capaz de cambiar mi vida a pesar de mis heridas y de las situaciones que me rodearon. Tarde comprendí que era yo mi propio dueño, que mis pensamientos moldearon mi existencia, que no era un esclavo de las circunstancias y que en mí estaba el poder de mejorar, de cambiar y de vivir en armonía.

Puedo ver ahora que mi vida fue maravillosa a pesar de las pérdidas y heridas que todos compartimos. Agradezco la oportunidad que tuve de ver, de oír, de sentir, y de saborear, la oportunidad de compartir con otros mi vida y la oportunidad de amar a mis semejantes.

Hoy me deshago de viejos resentimientos hacia otros y hacia mí mismo.

Hoy rompo las cadenas con las que yo mismo me até. Hoy me libero del miedo y de la culpa. Hoy me perdono por todos mis errores.  Hoy admito que nadie tiene control sobre mis pensamientos. Hoy admito que nadie tiene control sobre mis sentimientos. Hoy me libero de todas mis heridas. Hoy es un buen día para vivir.

Atentamente:

La persona más importante de mi vida:

Yo mismo.

Tomado del libro “El Esclavo” de Francisco J. Ángel Real.

En ocasiones

En ocasiones, todo nos parece carente de recursos.

En ocasiones, el reloj no se detiene o corre despacio.

En ocasiones, nos resulta la vida aburrida.

En ocasiones, todo lo vemos y sentimos en plan negativo.

En ocasiones, algo nos azota y nos hace poner mal.

En ocasiones, el día nos parece noche.

En ocasiones, los detalles parecen olvidados.

En ocasiones, nos sentimos tristes y solos sin más.

En ocasiones, alguien parece traicionarnos.

En estos casos, me gustaría transmitirte que pese a todo, la vida es preciosa, que el sol alumbra cada día. Y eso que hoy te resulta penoso, mañana lo verás mejor, pues, cada noche, una estrella te acompaña y está contigo. Pero, particularmente, me encantaría decirte:

Cuando te suceda esto, cuando las fuerzas te empiecen a flaquear, confía. Alguien estará ahí para tenderte una mano. Cuando las nubes no te dejen ver la claridad del sol, apártalas, pues, de otra forma, no lograrás ver las estrellas, sino la oscuridad de la noche.

Cuando no puedas dormir cada noche, sueña. Sólo se cumplen aquellos sueños de quienes los tienen. Cuando alguien te falle sin más, no te detengas, nunca perderás tú, sino él; la vida se encargará de recordárselo. Cuando tengas un buen amigo, consérvalo, es el mejor regalo, la mayor fortuna que puedes tener, ya que éste, jamás te fallará.

Y no olvides, cada día al levantarte dar gracias por lo que tienes, no por lo que se quedó atrás. Sólo de esta forma, podrás lograr esa paz interior tan deseada, la tuya, y lo que es mejor, la de los tuyos.

 

 

No me interesa saber

No me interesa saber lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber cuál es tu dolor, y si te atreves a soñar que te permites encontrar lo que tu corazón añora.

No me interesa saber cuántos años tienes. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños o por la aventura de estar vivo.

No me interesa saber qué planetas hacen la cuadratura de tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has encogido y cerrado por el temor a sentir más dolor.

Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, mío o tuyo, sin moverte para esconderlo o para resolverlo.

Quiero saber si puedes estar con el gozo, tuyo o mío; si puedes danzar, salvajemente y dejar que el Éxtasis te llene hasta las yemas de los dedos de las manos y de los pies, sin advertirnos que debemos tener cuidado y ser realistas, ni recordarnos las limitaciones de ser humanos.

No me interesa saber si es verdadera la historia que me cuentas. Quiero saber si puedes desilusionar a otra persona para ser auténtico contigo mismo; si puedes soportar la acusación de ser un traidor y no traicionar tu alma.

Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable. Quiero saber si puedes sentir la belleza aún cuando no todos los días son bellos, y si puedes encontrar la fuente de tu vida en su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, tuyo o mío, y a pesar de ello pararte a la orilla de un lago y gritar “Sí”, al plateado de la luna llena. No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes ponerte de pie, después de una noche de dolor y desesperanza, agotado y golpeado hasta los huesos, y hacer lo que hay que hacer por los niños.

No me interesa saber quién eres, ni cómo llegaste aquí. Quiero saber si permanecerías conmigo en el centro del fuego sin echarte para atrás. No me interesa dónde has estudiado, ni que has estudiado, ni con quién lo has hecho. Quiero saber qué es lo que te sostiene desde adentro cuando todo lo demás falla. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si te agrada verdaderamente la compañía que buscas en los momentos vacíos.

Oriah Mountain Dreamer

Anciano Indio

 

 

Momentos en tu vida

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.

Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.

Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.

Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa.

Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.

Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera.

Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.

Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.

Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón.

Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.

 

 

Soltar amarras

Es tiempo de soltar amarras. Aquí dejo todo lo que me hace daño porque es tiempo de ser más fluido con la gente y conmigo mismo. Es momento de dejar ir, de permitir que el viento me despeine y me sacuda; que se lleve el resentimiento, y que mi alma perdone deudas y deudores. 

Porque es tiempo de que me perdone a mí mismo pues ya me regañé bastante. Fueron muchas las piedras que yo mismo puse en mi camino y los puentes dinamitados por mi. Como auto castigo ya estuvo bueno. Hoy elijo el camino de la aceptación; es más barato.

Acepto y entiendo que merezco empezar de cero; con alma transparente y espíritu tranquilo. En mi vida, a partir de ahora, lo que ha de ser, será. Entiendo que por más que me angustie, no agregaré un centímetro a mi estatura; Jesús tenía razón. Es tiempo de relajarme. Dios no me está juzgando. Así que, ¿por qué habría yo de hacerlo? Es hora de levar anclas, de liberar cosas, de soltar gente. Nadie tiene porque ser como yo quiera. Así están perfectos. Así ha funcionado hasta este momento su vida. ¿Qué mejor prueba podría pedir para convencerme?

Me dedico a atender lo mío, a refundarme. Viene bien tirar lo que ya no sirve, perdonar. Entre ser feliz y tener razón, elijo lo primero. Tener la razón es el peor de los desgastes, pues te quita el sueño intentando corregir al universo. Elijo mirar la sonrisa del sol. Elijo abrazar al aire, pues me ama lo suficiente para mantenerme con vida. ¿Qué mejor prueba de amor? Afortunadamente, se me dio la facultad de elegir. Elijo controlar a mis propios demonios. Es más, decidido darles vacaciones. Es tiempo de soltar amarras, de levar anclas, de dejarme en paz.

¡De tanto pelear conmigo mismo, se me estaba olvidando a que sabe la sonrisa!

Qué estupendo es cuando no controlas a nadie, cuando no pides cuentas, cuando tiras a la basura los rencores. A partir de ahora quiero ser más justo; la vida no es un tablero de ajedrez ni las personas caballos o alfiles. Trato a la gente como me gustaría que me trataran. Si algo nos debemos, te ofrezco un abrazo, te pido una disculpa. Yo ya me perdoné. ¿Podrías hacerlo tú también? Yo te invito. Renovación es una palabra muy comprometedora. ¡Te obliga a caminar sin excusas! Sin nadie a quien echarle la culpa de nada. Pero definitivamente es el camino al cielo. Nada es casualidad, no hay accidentes en el mundo de la voluntad.

Por eso, sea cual sea la razón por la que estés leyendo estas líneas, elijo creer que el universo nos permitió crear este lazo, aun cuando ni siquiera nos hayamos visto. Elijo creer que estemos dispuestos a sembrar más sonrisas en nosotros mismos y en la gente.

 

 

José Luis Martin Descalso, poéta escritor, periodista y sacerdote nacido en Toledo España, 1930 - 1991

A Gerard Bessiere le ha preguntado alguien cómo se las arregla para estar siempre contento. Y Gerard ha confesado cándidamente que eso no es cierto, que él también tiene sus horas de tristeza, de cansancio, de inquietud y de malestar. Y entonces, insisten sus amigos, ¿cómo es que sonríe siempre, que sube y baja las escaleras con su silbido alegre, y su cara y su vida parecen estar siempre iluminadas?. Gerard ha confesado humildemente que es que, frente a los problemas que a veces tiene dentro, él «conoce el remedio, aunque no siempre sepa utilizarlo: salir de uno mismo», buscar la alegría donde está, en la mirada de un niño, en un pájaro, en una flor y, sobre todo, interesarse por los demás, comprender que ellos tienen derecho a verle alegre y entonces entregarles ese fondo sereno que se tiene en el alma por debajo de las propias amarguras y dolores. Y menciona que al hacerlo, cuando quiere dar felicidad a los demás, él la da, aunque no la tenga, y que al darla, también a él le crece, de rebote, felicidad en su interior.

De este párrafo es importante sacar todo el sabroso jugo que tiene. Y que empieza por descubrir algo que muchos olvidan: que ser feliz no es carecer de problemas, sino conseguir que esos problemas, fracasos y dolores no anulen la alegría y serenidad de base del alma. Es decir: la felicidad está en la «base del alma», en esa piedra sólida en la que uno está reconciliado consigo mismo, pleno de la seguridad de que su vida sabe a dónde va y para qué sirve, sabiéndose y sintiéndose nacido del amor. Cuando alguien tiene bien construida esa base del alma, todos los dolores y amarguras quedan en la superficie, sin conseguir minar ni resquebrajar la alegría primordial e interior.

Luego está también la alegría exterior y esa depende, sobre todo, de «salir de uno mismo». No puede estar alegre quien se pasa la vida enroscado en sí mismo, dando vuelta y vuelta a las propias heridas y miserias, auto complaciéndose. Lo está, en cambio, quien vive con los ojos bien abiertos a las maravillas del mundo que le rodea: la Naturaleza, los rostros de sus vecinos, el gozo de trabajar. Y, sobre todo, interesarse sinceramente por los demás. Descubrir que los que nos rodean «tienen derecho» a vernos sonrientes cuando se acercan a nosotros solicitando un poco de comprensión y amor.

¿Y cuando no se tiene la menor gana de sonreír? Entonces hay que hacerlo doblemente: porque lo necesitan los demás y lo necesita la pobre criatura que habita en nosotros. Porque no hay nada más autocurativo que la sonrisa. «La felicidad -ha escrito alguien – es lo único que se puede dar sin tenerlo». La frase parece disparatada, pero es cierta: cuando uno lucha por dar a los demás la felicidad, ésta empieza a crecernos dentro, y vuelve a nosotros de rebote, es una de esas extrañas realidades a las que sólo podemos acercarnos cuando las damos. Y éste puede ser uno de los significados de la frase de Jesús: «Quien pierde su vida, la gana», que traducido a nuestro tema podría expresarse así: «Quien renuncia a engolosinar su propia felicidad y se dedica a fabricar la de los demás, terminará encontrando la propia.» Por eso sonriendo cuando no se tienen ganas, termina siempre dejándonos con muchísimas ganas de sonreír.

José Luis Martín Descalso.

Comienza hoy tratando a las personas que te encuentres, como si fueran a morir a la media noche. Dales toda la amibilidad y el cuidado que puedas sin esperar recompensa a cambio. Tu vida nunca será la misma otra vez. -Og Mandino-

Me formaré buenos hábitos y seré el esclavo de esos hábitos.

Es uno de los principios básicos para lograr las empresas que nos proponemos, somos esclavos de los hábitos que nos formamos, y estos deben ser, por lo tanto, buenos hábitos.  ¿Cómo se forma un hábito? La respuesta es muy sencilla, con la repetición. Cómo dice Og Mandino en su libro: “.porque cuando un acto se hace fácil mediante la repetición constante se convierte en un placer realizarlo, y si es un placer realizarlo corresponde a la naturaleza del hombre el realizarlo con frecuencia.”

Saludaré este día con amor en mi corazón.

Este pergamino se refiere a que el afecto que sentimos nuestros semejantes nos hace mejores vendedores, ellos descubren el afecto en nosotros.

“Podrán contradecir mi razonamiento; podrán desconfiar de mis discursos; podrán desaprobar mi manera de vestir; podrán rechazar mi rostro; y hasta podrán sospechar de mis ofertas especiales; y sin embargo mi amor les derretirá el corazón, al igual que el sol cuyos rayos entibian la más fría arcilla”.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.

Es la perseverancia el componente más importante de conseguir nuestras metas, ni el talento, ni la suerte, ni las relaciones por si solas pueden ayudarnos sin perseverancia.

Soy el milagro más grande de la naturaleza.

Si hay algo que debemos explotar es que somos criaturas únicas en la naturaleza, nunca ha nacido nadie exactamente igual a nosotros, nuestra manera de hablar, caminar y de vender es única, y debemos conservar esta singularidad. Como dijo el sabio Ralph Waldo Emerson: “La imitación es un suicidio, la envidia es ignorancia.”

Viviré este día como si fuese el último día de mi vida.

Si vivimos este día como si fuera el último de nuestras vidas, no debemos perder ni un minuto en lamentaciones sobre cosas que no podemos modificar, sobre errores que hemos cometido y que pertenecen al pasado. Nuestro último día debe ser nuestro mejor día de ventas, realizar más visitas que nunca, vender más que nunca, ganar más oro que nunca.

Hoy seré el dueño de mis emociones.

Debemos recordar que podemos controlar nuestras emociones, que nuestras acciones deben controlar nuestros sentimientos y no al contrario.  “Si me siento deprimido cantaré, si me siento triste reiré, si me siento inferior vestiré ropas nuevas, si me siento inseguro levantaré la voz, si miedo me lanzaré adelante, si siento pobreza pensaré en la riqueza futura, si me siento incompetente recordaré éxitos del pasado, si me siento insignificante recordaré mis metas.”

Me reiré del mundo.

El hombre es el único animal con la capacidad de encontrar el lado gracioso en todo lo que acontece, y debemos cultivar esta cualidad. ¿Pero cómo reír cuando todo a nuestro alrededor parece volverse en contra nuestra? Debemos entonces repetir estas tres palabras: Esto pasará también.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento. ¿Y cómo lograré esto? Debo fijar metas para el día, la semana, el mes, el año y mi vida. Nunca debemos preocuparnos porque nuestras metas sean demasiado elevadas, porque: ” ¿No es mejor apuntar mi lanza a la luna y herir solamente a un águila que apuntar mi lanza al águila y pegarle solamente a una roca?”

 

Procederé ahora mismo.

Ningún mapa, por bueno que sea, puede transportarnos ni a un centímetro de distancia. Es nuestra diligencia lo que nos conduce al éxito.

Oraré pidiendo directivas y orientaciones.  No debemos orar pidiendo cosas, debemos orar pidiendo directivas para lograr estas cosas. Lo primero conduce a la pasividad, lo segundo a hacernos las preguntas que nos conducen a lograr el éxito.

Og Mandino

Tomado de su libro: “El vendedor más grande del mundo”. Del Grupo Semillas de Vida

 

Para todas aquellas personas que hacen sonreír mi corazón.

Para los amigos que siempre estuvieron junto a mí, aún cuando yo no estaba dispuesto.

Para la persona que yo esperaba que me pisara cuando caí, y que fue una de las pocas que me ayudó a levantar.

Para esas personas que, cuando miro para atrás, me hacen sentir mucha nostalgia.

Para las personas que hicieron que mi vida fuera tan diferente.

Para las personas que me aconsejaron cuando me sentí solo, y me ayudaron a entender que no importa en cuántos pedazos se partió mi corazón; el mundo no se detiene para que yo lo arregle.

Para las personas que me dieron fuerza cuando yo no estaba muy animado para seguir.

Para las personas que amé y que sigo amando.

Para las personas que abracé.

Para aquella persona que sólo encuentro en mis sueños.

Para aquellas personas que encuentro diariamente y no tengo la oportunidad de decirles todo lo que siento con sólo mirarlos a los ojos.

Para aquellas personas que ya olvidaron lo importantes que son para mí.

Para aquellas personas que me dañaron o me hirieron de alguna forma, que destruyeron en segundos la confianza que yo construí en mucho tiempo, reciban mi cristiano perdón y mi cariño.  

La vida es un camino lleno de sorpresas, y el final nadie lo conoce.

Podemos hacer cosas en un instante, de las que nos arrepentiremos por siempre.

Lo que importa no es lo que tenemos en la vida, sino a quiénes tenemos en nuestras vidas.

Tenemos esta única vida para vivir y la mayoría de las veces es más corta de lo que nosotros nos imaginamos.

Cada momento es muy, muy importante.

Por eso guardo a todas las personas importantes de mi vida en una cajita muy dentro de mi corazón.

Dios Los Bendiga y Gracias por formar parte de mi Vida.

 

 

La Historia de PepePepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía:

“Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Era un Gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Pepe era por su actitud.

Él era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunte:

No lo entiendo… no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?…

Pepe respondió:

“Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Pepe, tienes dos opciones hoy:

Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor.

Escojo estar de buen humor”.

“Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello.

Escojo aprender de ello”.

“Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida.

Escojo el lado positivo de la vida”.

Si, claro, pero no es tan fácil, protesté “Si lo es”, dijo Pepe. “Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección”.

“Tu eliges como reaccionas ante cada situación, tu eliges como la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor”.

“En resumen, Tú eliges como vivir tu vida”.

Reflexioné en lo que Pepe me dijo… Poco tiempo después, deje la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.

Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejo la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados.

Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbalo de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto, llevado de emergencia a una Clínica.

Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunte como estaba, me respondió: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”. Le pregunté que paso por su mente en el momento del asalto. Contesto: Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones:

Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir”.

¿No sentiste miedo? Le pregunté. Pepe continuo: “Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asuste.

Podía leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión:

¿Qué hiciste? Pregunté.

“Bueno, uno de los médicos me pregunto si era alérgico a algo y respirando profundo grite: – Si, a las balas – Mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto”.

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la actitud, al final, lo es todo.

 

Recuerda, sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados y de la vida…