El 14 de diciembre de 1931 el Territorio fue fraccionado entre los Estados de Campeche y Yucatán por motivos que el decreto respectivo  no consigna, pero que según se dijo entonces, obedecieron a razones económicas. Tal acuerdo ocasionó un descontento general  en Quintana Roo a cuyos habitantes no se les pidió ninguna opinión al respecto, como si no fueran ciudadanos mexicanos. Constituido el Comité Pro Territorio Federal de Quintana Roo, en el cual figuraron elementos de todos los sectores sociales, éste inició desde entonces enérgicas gestiones cerca de las instituciones del país para conseguir la re federalización del Territorio.

El Estado de Campeche, al cual correspondió la ciudad de Payo obispo,  que en mil novecientos treinta y uno contaba con más de cuatro mil habitantes, no respondió al llamado, pues se dedicó a extorsionarla provocando su decaimiento y despoblación. El Estado de Yucatán, aunque recibió la región de Santa Cruz, la más árida e improductiva, y las islas de mujeres y Cozumel, tampoco pudo realizar ninguna labor constructiva, limitándose a cambiar las autoridades y dejar las cosas en el estado en que se encontraban.

El Comité Pro Territorio dirigió un memorable mensaje al entonces Presidente Provisional de la República, general Abelardo Rodríguez, pidiendo la administración del Territorio, sin que la Nación tuviere que erogar ningún gasto para su sostenimiento.  Pero esta patriótica moción no mereció ni el honor de un acuse de recibo.

Posteriormente tras una jira de estudio realizada por  altos funcionarios de la Federación encabezada por el Señor Ulises Irigoyen, entonces oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, se creó el perímetro libre a favor de Cozumel y Payo Obispo. Inyección paras cientos de los pobladores de ambas localidades pues hizo bajar considerablemente el costo de la vida. Leamos al azar la página 254 de “Caminos” libro de Ulises Irigoyen. “Por medio de carteles y de algunos discursos nos dieron a saber de su protesta contra la anexión de aquel Territorio al Estado de Campeche. Hube explicar que era otra nuestra misión pero anotamos en la agenda su justa inconformidad”

Desde que el Gobierno Federal entregó los servicios públicos las cosas han ido de mal en peor al grado de ser visible la despoblación de Payo Obispo, pues eran 5,000 habitantes  y hoy son alrededor 4,000 que toman agua caída del cielo recogida en aljibes habiendo meses de sequía en que el  preciado líquido sube a precios de oro. La bahía de Chetumal es inmensa pero de poca profundidad. Requiere con urgencia la construcción de un canal para comunicarse con el mar y no depender como ahora de las aguas británicas. Necesita la región facilidades para el tráfico marítimo y comercio libre con objeto de abaratar el costo de la vida y poder poblar esa lejana tierra. Esto es urgentísimo.

Visitamos el Villorio de Claderitas donde los campesinos expresaron la queja de que las autoridades les habían quitado su motor con el que producían luz. El director de Instrucción Pública del Estado prometió aclarar el asunto. A este respecto menudearon las bromas pesadas para el señor Director, que no pudo evitarlo.

Gabriel A. Menéndez

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