El fundador de la ciudad de Chetumal

Pocos meses después de fondeado el  Pontón “Chetumal”, en aguas mexicanas a ocho o novecientos  metros de la barra del Rio Hondo y de tres a cuatrocientos metros de la costa mexicana,  el comandante Othón P. Blanco recibió la noticia, por conducto de uno de nuestros compatriotas radicados en Belice, H. B, de que su excelencia, el Gobernador de la Colonia Coronel Wilson, disponía ya lo necesario a fin de practicar una visita a varios poblados de aquella Colonia, entre los que se encontraban los poblados del Rio Hondo;  habiendo acordado que este último recorrido lo haría a bordo del vapor “Stanford”, de la compañía norteamericana del mismo nombre, que poseía concesiones del Gobierno de México para explotar el palo de tinte en una región del Territorio de Quintana Roo,  distante aproximadamente unas 72 millas de la desembocadura del Rio Hondo y cuyo asiento en la margen mexicana lleva por nombre Agua Blanca.

Una semana después de recibida la noticia por el comandante Blanco apareció en las aguas de la Bahía de Chetumal engalanado con los gallardetes y bandera que exige el código internacional  y portando el estandarte real inglés, el mencionado vapor “Stanford”, conduciendo a bordo al Gobernador Wilson. Al aproximarse al Pontón, se detuvo y dio fondo. Entonces el comandante Blanco pasó al “Stanford” a hacer una visita al funcionario inglés, como cortesía a la primera autoridad de la Colonia e invitarlo a visitar el Pontón, en donde había pensado ofrecerle un té.

Como antecedente existía el hecho de que el Gobernador inglés trataba de conocer personalmente la situación del Pontón, que ya controlaba el tráfico internacional en aguas del Rio Hondo y, además,  que el citado funcionario, Mr. Wilson,  tendría una entrevista con los principales jefes indios en el último punto navegable del Rio Hondo, hechos que impusieron al comandante Blanco hacerle compañía en aquella ocasión. Además,  Mr. Skidy, gerente de la “Stanford”, ya había ofrecido el vapor de este nombre para remontar el Rio Hondo y visitar los poblados mexicanos del mismo, circunstancia que aprovechó el comandante Blanco para aceptar la invitación que el Jefe de Estado Mayor de apellido Kay, le hizo, para acompañarlos en dicha expedición, no sin aceptar la sugestión de que en lugar de permanecer en el puente del barco, lo haría en la cámara del mismo.

Este convenio fue con motivo que el Gobernador Wilson temía que, al darse cuenta de la presencia del comandante Blanco los indios que guarnicionaban Santa Lucía y Chac, pretendiesen hacerlo víctima de algún acto hostil, pues casi siempre detenían a las embarcaciones que subían el Rio para inquirir sobre el motivo del viaje.

Así fue como, resuelto a ponerse al habla y tener un entendimiento con los principales jefes indígenas, el comandante Blanco resolvió hacer el viaje, en compañía del Gobernador de la Colonia, para lo cual destacó hacia el Pontón al patrón del bote que lo había conducido hasta el “Stanford”, con un pliego de instrucciones para el subjefe de aquella aduana flotante, contralmirante Agustín Souza, pliego que debería ser abierto si después de ocho días no regresaba el comandante Blanco.

En esas condiciones el “Stanford” levó anclas y continuó su viaje, rio arriba, pasando al obscurecer por Chac, donde se encontraba el primer destacamento indígena maya, cuya presencia fue conocida por el vocerío que formó, así como por una detonación de arma de fuego. Una hora más tarde salvaban sin contratiempo alguno el destacamento de Santa Lucía, hoy Juan Sarabia, ocurriendo otro tanto al pasar por Saczan (Zacate Blanco).

Las curvas que sigue el rio en su curso ascendente habían obligado a disminuir la marcha del buque. Al llegar al punto llamado “Negros” el “Stanford” se detuvo en la margen inglesa, y en tanto el mayor Kay se comunicaba por teléfono con las autoridades inglesas de los poblados próximos, los viajeros tomaron la cena.

Durante el recorrido la conversación que el comandante Blanco tuvo con Mr. Wilson y demás acompañantes había girado casi exclusivamente sobre la misión que aquel tenía en la Bahía de Chetumal. Al regreso del Mayor Kay, el Gobernador Wilson advirtió al señor Blanco que habían llegado al punto de su final destino, donde aprovecharía las oportunidades de la comunicación existentes para recorrer y visitar el Distrito Norte de la Colonia. Y antes de despedirse y dejar a su disposición el “Stanford”, hizo al señor Blanco esta recomendación: Usted comandante puede hacer un gran servicio a su Gobierno si logra aprovechar esta oportunidad para entrevistar a alguno de los jefes principales de estas tribus y evitaría a nuestro Gobierno el tener que movilizar con frecuencia nuestra “Constabularia”, (Fuerzas Rurales Inglesas), para evitar las constantes incursiones  armadas a nuestra Colonia por parte de los indios mayas, tanto del cantón de  Icaiché como de los  del resto del territorio mexicano.

A lo que el oficial Blanco respondió que no podía fijar fecha ni asegurar el resultado práctico de tan loable propósito, más si podía garantizar que haría cuanto le permitieran las difíciles circunstancias en que se encontraba para lograr el acercamiento pacífico de la raza maya con el Gobierno de México, así como que procuraría conservar las mejores relaciones y una clara inteligencia con las autoridades y los habitantes de la Colonia , mucho más en aquella ocasión en que la oficina Federal a su cuidado no limitaría su acción al despacho de sus funciones, sino procuraría dar toda clase de facilidades a los comerciantes que trafican por la aguas del Rio  Hondo, instruyéndolos acerca de la legislación mexicana. El Gobernador Wilson dio las gracias al comandante Blanco y con su comitiva  internose en tierras de la Colonia.

¿Fue por fin a “Icaiché” el comandante del Pontón Chetumal? ¿Tuvo éxito en su arriesgada aventura? ¿Cómo se salvaría de ser muerto por los desconfiados mayas que todavía se hallaban insurrectos? (Continuará)

Historia del Album Monográfico del periodista Gabriel A Menéndez

 

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