La famosa “izquierda moderna”, liderada por Marcelo, o Mancera o por lo Chuchos, básicamente  es un puro sueño de dos grupos de gente: El primer grupo es gente que es de “izquierda” pero no simpatiza con AMLO y el segundo grupo son independientes, y hasta panistas y priistas, que quieren una “izquierda” sin AMLO.

Pero lo cierto es que a la gran mayoría de los votantes de AMLO, los llamados “Los Amloistas”, ni les importa la democracia, ni las legalidades, ni el progreso del país, lo que les importa es: una especie de venganza. Venganza contra “la mafia”, “los ricos”, “los de arriba”, “Calderón”, “Peña”, “Televisa”, los “monopolios”, “Salinas”, etc. Su obsecación es que les cumplan sus personales sueños, esos sueños cultivados por todos los políticos durante años y años, que no son otra cosa que  los sueños de una vida fácil que incluya servicios como luz, combustibles, educación de todos los niveles, servicios médicos, calles, agua, trabajo, alimentos, todo eso, de manera facilona, sin esforzarse, simplemente porque la “revolución mexicana” se hizo para eso. Simplemente porque desde su personal visión el estado mexicano es para eso: para hacer la  vida fácil a todo el mundo, para resolverle a todos los problemas sin pagar nada por ello, sin pagar ni un peso de impuestos.

Aún hoy en día se continúa ofreciendo salud y educación sin que nunca, nunca, se le diga a la gente lo que cuesta un tratamiento de diabetes, lo que cuesta una educación primaria, una carrera. Todo eso cuesta mucho, y los AMLOistas, – puro resentido social – quieren todo eso sin pagar impuestos, quieren todo gratuitamente, sin ningún compromiso, vaya, sin siquiera comprometerse a respetar la ley.

Esa gente, que quiere todo sin pagar impuestos, sin pasar exámenes, sin trabajar duramente sino cuando mucho como burócratas de empresa pública o profesores del sistema de educación público – que son los epítomes de la baja productividad -. Es gente que quiere empleo sin buena educación, sin esforzarse, empleo bien pagado y en que “se la lleve tranquila”.

Todos esos, tan lisonjeados por los partidos, son los resentidos sociales, los orcos que tendrían un gozo inmenso viendo a AMLO destrozando a Televisa, al Banco de México, expropiando empresas, destruyendo periódicos, creando montones de universidades de mierda – como la de la Ciudad de México -, persiguiendo periodistas, expulsando funcionarios, en una palabra, “poniendo las cosas en su lugar” – consumando una venganza -. Son los que quieren “un líder fuerte”.

Los resentidos se irán con AMLO cada vez que este los llame, la otra “izquierda” no tiene futuro más que ahí donde tiene el poder, principalmente en el DF, a costa de mantener a sus clientelas atadas, controladas con las prebendas. Ahora el PRD sí que tendrá que comprar el voto en el DF para que los pejeviejitos, las pejemadres solteras, los pejeestudiantes, las quinceañeras, los ambulantes, etc., voten por ellos en vez de votar por Morena.

Más que valcanizarse, la izquierda con sus amloistas se convertirá en partido-movimiento-callejero: puro resentido protestando o bien votando, y eso por un líder totalmente autoritario, vertical, que no admite más que seguidores. Un partido movimiento que tiene unos principios organizativos que son algo así como una declaración de fe, un decálogo moral, que no tiene nada que ver con la izquierda. Por fin, el populismo mexicano habrá adquirido la peor de las caras:

Por fin el país que con tanto ahínco ha creado la ideología del resentido, del “te mereces todo sin que nada te cueste” y vamos a poner en la constitución el “derecho a la felicidad”, habrá parido su movimiento de masas fascistoide.

El PRI y todos los partidos han creado a los orcos sedientos de venganza y comandados por un líder mesiánico, moralizante – hipócrita – y autoritario. Todo un fenómeno político sociológico. Tendremos a un movimiento fascistoide y a unos cuantos burócratas de “izquierda” comandando clientelas en el DF y tal vez en Morelos con Graco Ramirez.

Si no queremos que los orcos fascistas crezcan y pasen del 15 millones de votantes a más millones, todos los demás tenemos que hacer  que el país avance y  denunciar la equivocada ideología de que el estado tiene que dar todo sin contraprestación y sin decir nunca, nunca, cuanto cuesta y quien lo paga.

Para muestra este botón:  Se dice que la situación económica de nuestro estado es muy difícil, que el futuro no es nada alagueño. Lo cierto es que el Gobierno de Quintana Roo está resintiendo  los efectos de haber eliminado el impuesto sobre la tenencia y el uso de  automóviles.  Ahora, los ciudadanos que aplaudimos y votamos agradecidos por esta decisión nos quejamos que el gobierno no paga, que el gobierno no contrata gente, que el gobierno no hace obra, que el gobierno despide empleados, que el gobierno no paga a tiempo la nómina de sus trabajadores, etc. Más, entre otras cosas, eso  se debe a que  el gobierno no tiene dinero, esos recursos que el gobierno recibe de nosotros los contribuyentes que hoy no pagamos tenencia por el uso del automóvil. Nos olvidamos que el gobierno es sólamente el administrador de los recursos y estos son escasos. Es un hecho que cuando la cobija es corta, si te tapas la cabeza se te enfrían los pies. ¿Tu que piensas?

 

 

Anuncios