El león falleció ¡triste desgracia!

y van, con la más pura democracia,

a nombrar nuevo rey los animales.

Las propagandas hubo electorales,

prometieron la mar los oradores,

y aquí tenéis algunos electores:

 

Aunque parézcales a ustedes bobo

las ovejas votaron por el lobo;

 

Como son unos buenos corazones

por el gato votaron los ratones;

 

A pesar de su fama de ladinas,

por la zorra votaron las gallinas;

 

La paloma inocente,

Inocente votó por la serpiente;

 

Las moscas, nada hurañas,

querían que reinaran las arañas;

 

El sapo ansía, y la rana sueña

con el feliz reinar de la cigüeña;

 

Y a un gusano humilde y roto

que a votar se encamina por el topo;

 

El topo no se queja,

más da su voto por la comadreja;

 

Los peces, que sucumben por su boca,

eligieron gustosos a la foca;

 

El caballo y el perro, no os asombre,

votaron por el hombre,

 

Y con dolor profundo

por no poder encaminarse al trote,

arrastrábase un asno moribundo

a dar su voto por el zopilote.

 

Caro lector que inconsecuencias notas,

dime: ¿no haces lo mismo cuando votas?

El siguiente poema anónimo  fue publicado en El cronista del Valle, de Bronsville, Texas, el 26 de Mayo de 1926. La hipótesis del escritor Antonio Saborit es que el poema fue escrito por Guillermo Aguirre y Fierro, (Autor del brindis del bohemio).

Anuncios