Las relaciones de calidad se construyen sobre principios, muy en especial en el principio de la confiabilidad.  Si nos fijamos bien, todo lo creado funciona para inspirar confianza.  Hay tres leyes físicas fijas y constantes como la gravedad y el tiempo.  En torno de ellas, organizamos nuestras vidas,  nuestras familias y aún los negocios. Todo se construye alrededor de personas y cosas que nos inspiran confianza.
 
La confiabilidad en general, quiere decir que nos podemos fiar de alguien y estar seguros de su respuesta siempre.  Al confiar se asume y se cree en lo que la otra persona hará.  “Yo confío que usted llegará a tiempo” o “Yo creo en lo que usted me dice”, son importantes manifestaciones de confiabilidad de lado y lado.
 
La confianza es esencial para tener relaciones significativas, amistades duraderas y fructíferas, sociedades exitosas en los negocios y equipos de trabajo eficaces.   La confianza es un factor esencial para alcanzar el éxito sostenido.   La confianza es un simple estado mental.  En  tiempos de conflicto es fácil destruirla, pero difícil crearla. 

Beneficios:

Cuando se analiza el comportamiento de las personas confiables se encuentran cuatro aspectos comunes:

* Son integras:
No cambian lo que piensan, lo que dicen o lo que hacen.  Siempre tienden a cumplir sus deberes.  No son de doble cara.   Tienen el valor de hacer lo correcto aunque sea duro y costoso. 
 
* Son honestas:
Son personas sinceras, abiertas y que dan la cara.  Tienden a no mentir y, en especial, no hacen promesas que no pueden cumplir.  Por supuesto, no hacen fraude ni estafan. 
 
* Cumplen sus Promesas:
Sin importar si estas son pequeñas o grandes, porque hay congruencia entre lo que dicen y lo que hacen.  Por ello mismo, cumplen sus citas, entregan a tiempo informes o tareas, en general, lo que dicen, lo cumplen.

* Son Leales:
Son personas que manifiestan adhesión continua hacia principios, compromisos y personas.  Defienden a los suyos, son buenos amigos y cuidan a quienes los cuidan.  Van mas allá de las expectativas de sus familiar y de sus equipos de trabajo; velan por ellos, guardan secretos y son capaces de decir “no” cuando corresponde.
 
Cada mentira o engaño es como una bomba de tiempo.  Las columnas de confianza se edifican piedra sobre piedra.  Sin embargo, ninguna torre es tan alta o tan fuerte, que pueda sostenerse frente a las mentiras y a los engaños que terminan por socavar sus cimientos.
 
Las personas de confianza entienden la importancia de confiar y construyen una vida que las haga realmente confiables.  Si no somos confiables, podemos ser reemplazados por alguien que sí lo sea.

Pasos para ser una persona confiable: 
 
Valore a la gente y su puntualidad como un recurso. 
Así aprenderá a reconocer el tiempo como un bien valioso.  No olvide que el tiempo siempre determina la calidad de los resultados que alcanzamos.

 
Cumpla y esté en lo que debe hacer. 
La reputación de incumplidos o de poco comprometidos nos puede generar barreras en nuestra vida profesional y personal.  La gente termina por no creernos o por no contar con nosotros.

Nunca apele a excusas o a disculpas.
Prefiera la verdad para evitar caer en mentiras para cubrirse, lo que empeora y magnifica el defecto.

Cumpla su palabra y espere que los demás procedan de igual manera.
Sea franco, sencillo, fácil de llevar y de entender.  Convierta la palabra y apretón de manos en contratos.

Sea tan previsible y estable como el sol que nos alumbra en las mañanas.
Si los cambios de las leyes físicas pueden alterar drásticamente el funcionamiento del universo, mucho más aún sucede con las personas.  Aprenda a ser constante en sus pensamientos y en sus emociones, pues la variabilidad destruye empresas, familias y sociedades.

Aprenda a planear y a proyectarse.
Es muy importante entender que las culturas que no son claras, francas, fijas y previsibles, terminan por ser desechadas y apartadas de la prosperidad.  Debemos alcanzar en nuestra esencia la confiabilidad.  De esta manera se adquiere constancia, regularidad y seriedad.  El valor de las máquinas se mide por su constancia, mucho más aún el de las personas. 

La ausencia de confiabilidad rompe con todo. 
La clave completa es que como personas tenemos que producir una valía en nosotros mismos.  Una constante, una actitud previsible.  Esta constante incrementará nuestra propia valía y redundará en mejores condiciones personales, familiares y profesionales.   La aplicación honesta de los principios, los convierte en hábitos; a su vez, los hábitos correctos le añaden valor y carácter; todo lo que eleva el sentido moral tiende a ser protegido, preservado y empleado para bien. 

Recuerde: Cada mentira o engaño es como una bomba que destruirá la confianza que otros tienen en usted.
John E. Schrock

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