Héctor Gagliardi, poéta y declamador Argentino 1909-1984

Oye negra, ¿Te puedo hablar?

ya los chicos se han dormido

Asi que, así que deja el tejido que después te equivocas

Hoy te quiero preguntar

Por qué motivo las madres amenazan a sus hijos

Con ese estribillo fijo de ¡Ah, cuando venga tu padre!

Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá

Resulta de que al final al verme llegar a mí

Lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados

Y yo, que vengo cansado de trabajar todo el día

recibo de bienvenida una lista de acusados

Tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme

Igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja

Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal

Que en medio del temporal se erigía en defensora

Lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal

Si los perdono, ¡que ejemplo! ¡es así como los educas!

Si los castigo, ¡eres bruto! ¡no tienes sentimientos!

A mí, a mí que llegué contento

y no tuve más remedio

que poner cara de serio

Y escuchar tu letanía

A mí, a mí que me paso el día

pensando en jugar con ellos

yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo

de la gente y de todo lo que pasa

Los hijos son la esperanza

y el porqué de nuestras vidas

Por eso nunca les digas ¡ah, cuando venga tu padre!

No quiero encontrar culpables

quiero encontrar alegría

que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre

que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo

El llegaba y te aseguro que se acababan las risas

Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo

lo miraba compungido presintiendo una paliza

y el pobre que me entendía, sacudiendo la cabeza

escuchaba con tristeza lo que mi madre decía

Y que él, y que él de sobra sabía

Que con éste no se puede,

que me pinta las paredes

que trajo las suelas rotas,

que la calle, la pelota

que me saca canas verdes

¡a la cama sin cenar! Aburrido me ordenaba

mi madre me consolaba y yo, yo lo culpaba a él

a él que había llegado recién de trabajar, cansado

y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras

Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre

porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa

sólo le hacemos justicia cuando nos toca vivir

a nosotros su problema

ay!, si mi padre viviera ¡que recién lo comprendi!

Y porque nunca me dijo lo mucho que me quería

Si hoy yo sé cuanto sufría al ver enfermo a su hijo

Porque me miraba fijo el primer pantalón largo

Y sé, y sé que, hasta me habrá besado cuando yo

estaba dormido

Hoy que todo lo comprendo

Por qué no estás a mi lado

Porqué no estás ahora para besarte bien fuerte Viejo lindo

Y ofrecerte mi cariño a todas horas

Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón!

Porque te pide perdón pensando en aquellos días

En que ciego no veía que eras puro corazón

Déjame negra! que llore! es tan lindo desahogarse!

En fin, veamos… veamos que

hacen nuestros Futuros señores.

Mira esos pantalones

Tápale un poco a la nena

Si, si ya sé, no me lo digas

Hoy se fué a la calle sola

Acuéstate rezongona,

mañana… mañana será otro día.

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