En la primaria, en la escuela Hidalgo de mi natal Chetumal,  era una práctica frecuente que las monjas castigaran nuestras faltas  poniéndonos a escribir en nuestros cuadernos cientos, o en su caso miles, según hubiera sido la falta, de frases que decían: “Debo hacer tal o cual cosa”, o “No debo de hacer tal o cual cosa”.

La técnica consistía en aprender,  mediante la repetición escrita y mental   aquello que era nuestro deber hacer y no habíamos hecho, o aquello que no debimos hacer e indebidamente habíamos hecho. Recuerdo haber llenado algunos cuadernos con esas frases.

Ahora, desde hace muchos años que dejé la escuela,  pienso en cuantas más frases debí de hacer, cuantos más cuadernos debí , y debo aún seguir llenando, para que, a base de repeticiónes,  aprenda tantas enseñanzas que me da la vida.

Del libro “Extrañando a Dina” del psicólogo Costarricense Mario Alonso Madrigal, he sacado algunas frases con  mucha aplicación, mucha enseñanza y mucho mensaje para mi vida. He querido compartirlas con ustedes  porque estimo que muchas de ellas habrán de resultarles  interesantes y dignas de ser repetidas, manual y mentalmente,  como técnica de aprendizaje de la escuela de la vida.

DEBO APRENDER:  

-Que enamorarme no es obsesionarme ni irme a los extremos.

-Que no debo poner toda la motivación de mi vida en una persona.

-Que si pretendo tener una relación de adulto, debo comportarme como tal.

-Que no es bueno sobrevalorar, endiosar, ni idealizar a nadie.

Porque todos somos humanos, y

no debo esperar de mi pareja más de lo que puedo esperar de un ser humano.

-Que es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique no respetar a quien esté conmigo.

DEBO ACEPTAR:

-Que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve y no como a mí me de la gana.

Si éste me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar agradecido y no lamentándome por todo lo que no pude hacer.

-Que alrededor del amor, la sociedad ha creado muchas cosas que son creencias para todos, pero resulta que al vivirlas son un fraude.

Por eso debo afrontar la verdad de la relación objetivamente, y no continuar esa relación por una falsa comodidad o por miedo al dolor.

-Que si la vida me demuestra que aquello en lo que puse mi corazón es una mentira, debo aceptarlo; llorando, desahogándome y renaciendo como la nueva persona.

DEBO ENTENDER:

-Que no se debe rogar amor y que una relación de pareja no es para vivir angustiado.

-Que la comodidad que me brinda la rutina es falsa porque la vida está en constante cambio, por eso es necesario aprender a tolerar la inseguridad natural que se maneja en la vida cotidiana.

DEBO ACEPTAR:

-Que en el amor, como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas y los dolores, esto te produce miedo y lo único que hace es dificultar más las cosas. 

-Que en algunas ocasiones es necesario pasar por un gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el más apto para brincar.

DEBO RECORDAR:

Que a veces, lo bueno se obtiene esperando y que presionando se arruina.

Que por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente.

-Que la impaciencia es producto de un impulso emocional que tal vez pronto pasará.

-Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo.

-Que la presión se puede convertir en acciones irrespetuosas.

-Que tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influido por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, va mi impulso, mi compulsión, y podría hacer algo de lo que me arrepienta.

DEBO TENER PRESENTE:

Que el sentir algo hoy, no implica que lo sienta mañana, y así como me permito disfrutar, también debo permitirme llorar, ya que el dolor es parte de la vida, al igual que el placer.

DEBO MEJORAR MI AUTOESTIMA:

-Para que la partida de quien quiero no me haga sentir despreciado, humillado o rechazado.

-Para no ser tan sensible al abandono.

-Para que no hiera mi ego.

-Para no terminar creyendo que me dejaron por feo o por tonto.

-Para poder aceptar que simplemente funcionó el tiempo que tuvo que funcionar.

-Para no arrastrarme poniéndome de alfombra a los pies de nadie.

DEBO ACEPTAR:

Que a quien le agrado hoy, no es seguro que le agrade mañana. Y eso no tiene por qué ofenderme…

Que a veces las personas no pueden dar más, ni yo mismo.

Que quien esté conmigo tiene derecho a no estarlo y a que yo no le guste.

Que a quien amo, tiene derecho a tomar sus propias decisiones, aunque a mí no me satisfagan.

DEBO APRENDER:

A NO SER POSESIVO.

Que alguien se vaya no es perder una pertenencia que me gustaba mucho.

Que mi pareja no es mía, es prestada, y “su dueño” tiene derecho a llevárselo cuando desee.

Que aunque “ser dueño” de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, debo entender que eso es una ilusión. Aunque crea que es mía, no lo es, por lo tanto… 

-No puedo decidir sobre la vida de quien esté conmigo.

-No puedo esperar que haga sólo lo que yo desee.

-No puedo controlarle, manipularle, adueñarme de ella, ni controlar su destino.

-No debo reclamarle a la vida porque me quitó lo que me prestó.

Pero sobre todo, debo aprende que nunca dejaré de aprender, y mientras continúo aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir.

 

 

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