La persona que siempre busca errores, difícilmente encuentra otra cosa. Vive como una exclamación, no como un explicación. Cualquier persona quejumbrosa dirá que el éxito solo es cuestión de suerte. Los niños nacen con optimismo y el mundo trata poco a poco de volverlos pesimistas.

El hecho es que cuanto más te quejes, menos lograrás. Una vida quejosa es un surco profundo. La única diferencia entre el surco y la tumba es el tiempo. Un espíritu de queja primero llama, después es un invitado y al final es el amo.

Algunas personas siempre encuentran lo malo en cualquier situación. ¿Conoces a alguien así? ¿Cuántos quejumbrosos prósperos conoces?  Las pequeñas cosas afectan sus pequeñas mentes. Algunas personas están seguras de que pueden mover montañas si algún otro les despeja las rocas del camino. Algunas de las personas más desilusionadas en este mundo son las que reciben lo que les corresponde.  La miseria quiere su compañía.

Los quejosos se atraen entre sí, mientras que repelen a la gente positiva. Cuando Dios se dispone a bendecirte no te envía personas quejumbrosas, sino que te manda a los que están llenos de poder, amor, luz y fe.

Cuando sientas deseos de quejarte lleva a Dios a la situación. Él guardará en perfecta paz el pensamiento positivo que en ti persevera.  No dejes que el cielo se convierta en una ventanilla de quejas.  No te quejes. La rueda que más chilla es casi siempre la que primero se cambia. Si te quejas de otras personas, no tendrás tiempo para amarlas. John L. Mason   

Nunca te quejes de nadie, ni de nada porque fundamentalmente tú has hecho lo que querías en tu vida.  Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote.  El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.  Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos.

No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora.  Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.  No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos.  Tú mismo eres tu destino.  Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.  Tú eres parte de la fuerza de tu vida, decídete y triunfarás en la vida: nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: “el pretexto de los fracasados”. Pablo Neruda.

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