Déjalo hablar porque hay en su pasado un tesoro lleno de verdad, de belleza y de bien.

Déjalo vencer en las discusiones, porque tiene necesidad de sentirse seguro de sí mismo.

Déjalo ir a visitar a sus  viejos  amigos  porque entre  ellos  se  siente  revivir.

Déjalo contar sus historias repetidas, porque se  siente feliz  cuando lo escuchamos.

Déjalo vivir entre las cosas que ha amado, porque sufre al sentir que le arrancamos pedazos de su vida.

Déjalo gritar cuando se ha equivocado porque los ancianos como los niños tienen derecho a la comprensión.

Déjalo tomar un puesto en el automóvil de la familia cuando van de vacaciones, porque el próximo año tendrás remordimientos de conciencia si ya no existe más.

Déjalo envejecer con el mismo paciente amor con que dejas crecer a tus hijos, porque todo es parte de la naturaleza.

Déjalo morir entre brazos llenos de piedad, porque el AMOR de los hermanos sobre la tierra, nos hace presentir mejor el torrente infinito de amor del PADRE en EL CIELO.

 

 

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