Category: Sobre tu relacion con los demas


La Señora AdamsEl gran auto de lujo paró delante del pequeño escritorio a la entrada del cementerio y el chofer, uniformado, se dirigió al guardia:

- ¿Puede usted acompañarme, por favor?  Es que mi patrona está enferma y no puede caminar, explicó. ¿Quiere tener la bondad de venir a hablar con ella?

A cierta distancia una señora de edad, cuyos ojos en el fondo no podían ocultar el profundo sufrimiento, esperaba en el auto:

- Soy la señora Adams, le dijo.  En estos últimos dos años mandé cinco dólares por semana…

-Para las flores, recordó el vigilante.

- Justamente, para que fueran colocadas en la sepultura de mi hijo.  Vine aquí hoy, dijo un tanto consternada, porque los médicos me avisaron que tengo poco tiempo de vida. Entonces quise venir hasta aquí para una última visita y para agradecerle.

El vigilante tuvo un momento de excitación, después habló con delicadeza:

- Sabe mi señora, yo siempre lamenté que continuara mandando el dinero para las flores.

- ¿Cómo es eso? Preguntó la dama.

- Es que… sabe señora…  las flores duran tan poco tiempo y al final, aquí, nadie las ve.

- ¿Señor sabe lo que está diciendo? Refutó la señora Adams.

- Sí, sí señora. Pertenezco a una asociación de servicio social, cuyos miembros visitan los hospitales y los asilos.  Allá, sí que las flores, hacen mucha falta.  Los internos pueden verlas y apreciar su perfume.

La señora quedó en silencio por algunos momentos. Después sin decir palabra, hizo una seña a su chofer para que partieran.

Meses después, el vigilante fue sorprendido por otra visita. Doblemente sorprendido, porque esta vez, era la propia señora Adams quien venía manejando el auto:

- Ahora soy yo misma quien lleva las flores a los enfermos, le explicó con una sonrisa muy amable. Usted tenía razón, los enfermos se sienten radiantes y hacen que yo me sienta muy feliz.  Los médicos no saben la razón de mi cura, pero yo si sé.  Es que encontré motivos para vivir. No me olvidé de mi hijo, al contrario, ahora entrego las flores en su nombre y eso me da fuerzas para vivir.

La señora Adams descubrió lo que casi todos no ignoramos, pero que muchas veces olvidamos. Ayudando a otros, conseguimos ayudarnos a nosotros mismos.

¿Feliz día del amor y la amistad!

 

PaletosSegún el diccionario de la Real Academia Española un paleto es una persona rústica, zafia o con falta de trato social. Pero en el día a día, ser un paleto es mucho más que eso. En Estados Unidos la palabra equivalente sería redneck literalmente, “cuello rojo” y, aunque en aquel país responden a una tipología muy concreta, sus características encajan a la perfección con la de muchos.

Para el psicólogo Karl Albretch, consultor de management y autor de más de 20 libros de desarrollo profesional, los paletos en su país cumplen, tradicionalmente, una serie de características: son personas groseras, de educación y habilidades sociales limitadas, del entorno rural con un escaso nivel cultural, una actitud tradicionalista, cuando no reaccionaria, y tendencia a la autocomplacencia. Su figura está estereotipada: son fanáticos de lo ostentoso, van armados, tienen grandes coches y les gusta la caza y la pesca. En México esta clasificación correspondería  al clásico naco con dinero, o el que fue a la escuela, dice tener un título, pero no se le nota por ningún lado.

Todos hemos conocido a gente con títulos universitarios y empleos bien remunerados, cuya mentalidad es limitada, rígida e intolerante. Albretch no niega que existan este tipo de rednecks o nacos pero asegura que, más allá del lugar común, el paletismo puede afectar a cualquier persona, sea de pueblo o de ciudad, lleve bigote y botas o vista con buen gusto o nó. El psicólogo habla de un “paletismo intelectual”, que sufren muchas personas que, aunque no encajan estéticamente en el universo del naco, son iguales o más cerrados que estos.

El “paletismo intelectual”, asegura, es prevalente entre muchas personas supuestamente bien educadas. Todos hemos conocido a gente con títulos universitarios, empleos bien remunerados y un estilo de vida acomodado, cuya mentalidad es limitada, rígida, intolerante, resistente al cambio, poco dada a aceptar otras perspectivas y necesitada de respuestas simples y una cómoda sensación de “ley y orden”. Le huyen a la complejidad del razonamiento. Este tipo de gente, asegura Albretch en su blog, al contrario que los rednecks auténticos nunca aceptarían ser paletos o cerrados: creen que son poseedores de la verdad absoluta.

El paletismo tampoco es una condición universal. Hay quien es paleto en cuestiones políticas, pero abierto en temas sociales o económicos. Todas las combinaciones son posibles, y las personas tienden a ser, por lo general, “más paletas” de lo que creen en muchos temas. Es por ello que el psicólogo ha diseñado un sencillo test, que te permitirá saber si eres o no un paleto. Aunque duela.

El test del “paleto intelectual”

¿Recibes la mayoría de la información sobre la sociedad en la que vives a través de la televisión?

¿Estás orgulloso de tus firmes convicciones y las defiendes con firmeza sin mostrar paciencia por los mequetrefes que no lo hacen?

¿Dices habitualmente “no me importante lo que diga el resto, esta es mi opinión”?

¿Suscribes tres o más teorías conspirativas sobre quién está detrás de las cosas malas que pasan hoy en el mundo?

¿Tiene tu coche más de una bandera, una pegatina de una congregación religiosa o un eslogan político?

¿Llevas más de un año sin entrar en una librería o sin comprar un libro online?

¿Lees alguna revista que no sea la Cosmopolitan, Sports Illustrated, Playboy o similares?

¿Sabes nombrar a todos los personajes de la serie más popular de la televisión pero no sabes decir un sólo nombre de un jefe de Estado de un país extranjero?

¿Conoces más acerca de la vida personal de las estrellas del cine y el deporte que las cualificaciones de las personas a las que votas?

¿Votas por sistema por todos los candidatos de la lista electoral de un partido?¿Aseguras con énfasis que no votas por ningún partido, sino por las personas, pero votas por todos los candidatos que aparecen en la lista de un partido?

¿Recibes toda la información para debatir sobre política con los amigos de las tertulias?

¿Tu visión y juicio de la actualidad política y social se reduce a una serie de eslóganes estandarizados, que utilizas de forma rutinaria en las conversaciones?

¿Estás convencido de que cualquiera que no comparta tus creencias religiosas está condenado a arder en el infierno?

¿Crees que cualquiera que no comparta tus opiniones políticas es mentalmente incompetente o moralmente corrupto?

El paletómetro

Si has contestado “sí” a la mayoría de preguntas, lo sentimos, sufres “paletismo intelectual”, y estas paleta. Seguro pronuncias frases del tipo “ese cuadro del tal pintor lo puede pintar mi sobrino de 3 años”. Pero todo tiene cura. Quizás sólo necesites ser un poco más abierto de mente, consultar fuentes de información diversas y de distinta línea editorial; ser más tolerante con las ideas del resto de la gente y, sobre todo, abrirte a nuevas experiencias que te permitan aprender y crecer.

“La decisión es sólo tuya”, así concluye el psicólogo Albretch.

Los falsos amigos

Muchas personas tienen problemas para detectar cuando alguien tiene o no intenciones sinceras, lo que hace que finalmente acaben decepcionados del mundo que los rodea al descubrir que muchas personas se acercan solo con un interés determinado. La amistad no se construye de forma fácil y requiere de mucho respeto y cariño para aceptar a otro como es y quererlo a pesar de todo en tu vida.  Si no es así ¿cuál es el propósito?

He aquí unas claves para que identificar a un falso amigo y sacarlo de tu vida, ya que “ mejor solo que mal acompañado”.

En primer lugar crear una amistad sólida demora mucho tiempo, alguien que de la noche a la mañana pretende ser tu amigo íntimo debe ser visto con cautela, pues la intimidad, la confianza y el respeto se ganan de a poco, no se regalan.

Una de las formas más fáciles de identificar un falso amigo es notar cuándo aparece en tu vida: si estás bien, feliz, viviendo un buen momento estará allí contigo para compartir risas y diversión, pero cuando tienes un problema, cuando el panorama no luce tan alentador, este “amigo” simplemente desaparece. Los falsos amigos solo desean estar presentes en los buenos momentos.

Un falso amigo es aquel que se mete y opina de tu vida (ya sea personal o laboral) siempre con una mala intención. No pierde oportunidad para destacar tus errores, decirte que has fallado y hacerte sentir mal, esto es porque de algún modo se alegra de tus fracasos.

Un buen amigo te dice lo que opina de ti en tu cara y no habla a tus espaldas. Si sabes que esa persona vive criticándote con los otros pero nunca tiene la valentía de decírtelo frente a frente, puedes estar seguro que no se trata de una buena compañía.

La amistad implica respeto, si una persona constantemente te desvaloriza, te hace sentir mal, no respeta tus opiniones o decisiones no se trata de un buen amigo, ni siquiera de un buen compañero para salir de fiesta, por eso lo más acertado es limitar el contacto.

Tampoco le des espacio a otro tipo de personalidades como: las negativas, que constantemente ven el lado malo de todo lo que haces, las envidiosas que quisieran tener lo que tienes y se carcomen con tus éxitos, las intrusas que no hacen más que meterse en tus asuntos sin que los llames.

Presta atención a tu intuición.  Muchas veces sospechamos que alguien no es una buena persona y por ende no es un buen amigo, pero no tenemos el coraje para cortar la relación. Si piensas que alguien no te beneficia en nada y sería preferible que estuviera lejos de ti, entonces evita intimar con esa persona.

Si quieres mejorar tu vida, debes correr tu propia carrera. No importa lo que la gente pueda decir de ti. Lo importante es lo que te digas a ti mismo. No te preocupes de las opiniones ajenas siempre y cuando sepas que estás haciendo lo correcto. Puedes hacer lo que te gusta, mientras a tu conciencia y a tu corazón les parezca justo. No te avergüences de hacer lo que consideras correcto; decide lo que está bien y aférrate a ello. No caigas en el hábito de medir tu propia valía en función de la valía de los demás.

“Cada segundo que inviertes en los sueños de otro, te estás apartando de los tuyos.”

Bernard Shaw.

IracundiaImbécil fue la sola palabra.  Dura, contundente, expresada con un ceño fruncido y gestos ofensivos.  Al reclamo vinieron los hechos. Los dos hombres que en sus vehículos estuvieron a punto de chocar, se apearon y se fueron a los puños. Uno rodó por el suelo. El otro corrió, abrió la guantera de su automóvil, extrajo un revólver y disparó, justo en el momento en que su eventual contrincante intentaba pararse. Y esa palabra “Imbécil”, costó la vida de una persona.

 Días después al escuchar la sentencia de condena a veinticinco años de cárcel, José María sólo atinó a musitar:

-“No quería matarlo, de verdad, no quería hacerlo”.

 De nada valieron sus explicaciones sobre el rapto de ira que lo encegueció. Todos clamaban justicia, y las autoridades obraron conforme a los códigos penales.  Hoy José María purga su condena en un penal, y una y otra vez da vueltas al incidente. Recuerda que frenó al ver cómo se le atravesó otro carro.  Estaban en un cruce de vías.  Iba deprisa para acudir a una cita odontológica, por eso el incidente le molestó. Y lo primero que expresó fue indignación con un sonoro “Imbécil” que el otro conductor interpretó como un agravio y decidido retó para pelearse.

-“Todavía tengo grabada la expresión de angustia cuando me vio con el arma. Esos ojos que no puedo borrar de mi mente parecían gritarme que no disparara.  Pero lo hice. Simplemente no pensé.”

 Es evidente que las palabras ejercen una poderosa influencia en nuestras vidas y en las de quienes nos rodean. Las palabras bien pueden fortalecer una amistad, estimular a la persona amada o destruir a amigos y conocidos.  Y lo grave, es que las heridas más difíciles de olvidar, son las heridas del alma, provocadas por palabras y gestos ofensivos.

 ¿Cuántos matrimonios no terminan en problemas justo porque uno de los cónyuges no guardó silencio?;  ¿cuántos negocios no se echan a perder porque uno de los interesados dice algo que ofende a su cliente?;  ¿cuántas amistades se echan a perder por una palabra dicha en el momento menos indicado y en las circunstancias menos apropiadas?

 Calcular las consecuencias: Cuando evaluamos nuestras actuaciones, lo más probable es que tendremos una sumatoria de problemas producto de no saber decir las cosas. Hablar es todo un arte. Es necesario examinar y medir las consecuencias de cada palabra. Si aprendemos a decir las cosas, de seguro nos evitaremos muchos malentendidos.

 En discusiones, lo más indicado es dialogar, no gritar: Cuando por alguna circunstancia surge una desavenencia, lo más prudente es bajar el tono al volumen de nuestras palabras. Si gritamos al igual que nuestro interlocutor, probablemente terminaremos en una acalorada discusión.  Experimenta este principio de vida:  Cuando alguien eleve la voz, tú conserva la calma, y podrá comprobar que el cruce de palabras no llegará a mayores.

 Es preferible callar para ganar: Una tendencia humana frente a las agresiones de los demás, es reaccionar en igual tono o con mayor irascibilidad. Y actuar así con mucha frecuencia agrava los problemas.  Quien tiene la serenidad para callar, es quien verdaderamente lleva las de ganar en una discusión. Cuando tú guardas silencio, la presión sanguínea y la actitud asumida tienden a la normalizarse, y en casos complejos, lo más indicado es recobrar o conservar la serenidad.

 Pensamiento Positivo. El tratar de revivir el pasado o predecir el futuro, puede impedir lo que va a suceder, o puede impedirme disfrutar el momento presente.  Por tanto, hago el compromiso de vivir en el ahora, con la seguridad y el conocimiento de que DIOS está a cargo y todo está bien.

 Si alguna vez siento que las complejidades de la vida me agobian; recordaré que sólo puedo vivir un día a la vez.  Sé que tengo la fe, la fortaleza y el valor de transformar cualquier reto en una oportunidad de crecimiento espiritual.  No permito que los recuerdos se interpongan en el camino del bien.   Dejo ir el pasado y abro las puertas a un nuevo bien.  Vivo en el ahora, dando gracias por el bien que cada día contiene, hago lo mejor y dejo el resto a DIOS.  ¡Cuánto mejor es la sabiduría que el oro, y el entendimiento que la plata!

 Fernando Alexis Jiménez

¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?, ¿de tus traumas de la infancia?, ¿de lo que alguien más decidió que fueras?, ¿de una relación que no te satisface?, ¿ de un trabajo que no disfrutas?, ¿de la rutina de tu vida?

¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda en el guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti.

¿Qué es lo que te tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al que dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solo?

¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.

¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?

El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.

Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.

Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el que se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?
Frnacisco J. Ángel.

Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son de fierro.

Hay amigos del tiempo, de la escuela, del trabajo.

Amigos que se aprenden, amigos que se eligen, y amigos que se adoptan.

Hay amigos del alma, del corazón, de la sangre.

Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida.

Hay amigos que son más que amigos.

Hay amigos que son hermanos, otros que son padres; también hay amigos que son hijos.

Hay amigos que están en las buenas, otros que están en las malas, hay amigos que están siempre. 

Hay amigos que se ven, otros que se tocan, otros que se escriben.

Hay amigos que se van, que nos dejan; hay amigos que vuelven y otros que se quedan.

Hay amigos inmortales, amigos de la distancia.

Hay amigos que se extrañan, que se lloran, que se piensan. Amigos que se desean, que se abrazan, que se miran.

Hay amigos de noche, de siestas, de madrugadas.

Hay amigos hombres, amigos mujeres, amigos perros.

Hay amigos que deliran, otros que son poetas.

Hay de los que dicen todo, amigos que no hacen falta decirles nada.

Hay amigos nuevos, viejos, viejos amigos.  Amigos sin edad, amigos gordos, y amigos flacos.

Hay amigos que no nos llaman, que tampoco llamamos. 

Hay amigos desde hace una hora, desde recién.

Hay amigos que dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos, amigos del barrio.

Hay amigos de la palabra, amigos incondicionales.

Hay también amigos invisibles, amigos sin lugar, amigos de la calle.  Amigos míos, amigos tuyos, amigos nuestros.

Hay muchos amigos; amigos en común, amigos del teatro, de la música, amigos de verdad.

Hay amigos que están tristes, otros que están alegres, otros que simplemente no están.

Hay amigos que se la pasan en la luna, otros en el campo, y otros en el cielo.Todos, absolutamente todos los amigos tienen algo en común: son indispensables.

Una relación sana y duradera debe basarse en la honestidad y la verdad.  El engaño en cualquier forma, siempre es una elección.  Creemos que es perfectamente permisible mentir para nuestros propios fines, pero a menudo nos indigna que los demás consideren siquiera la posibilidad de mentirnos a nosotros.

La mayoría de nosotros conoce el dolor que se origina a causa de un engaño, sobre todo cuando quienes nos engañan son aquellos que amamos.  Nuestra seguridad personal se basa en la suposición de que la información que recibimos de aquellos a quienes amamos será honesta.  Cuando esta certidumbre se debilita o se nos retira, no es de sorprender que nuestras vidas se vean destrozadas temporalmente (para algunos en forma permanente).

Cuando nuestro amor es lo bastante fuerte, quizás podamos aceptar la situación, o explicarnos en forma racional que no se dijo con mala intención ni con el deseo de crear un dolor.  Incluso podemos hacerle frente, aceptando la falsedad con una tolerancia humana.  Reconocemos la naturaleza humana de la persona, y perdonamos.

Existen incontables formas de enfrentarse a la verdad y al engaño.  Puesto que la honestidad y la mentira son simples elecciones, podemos hacerles saber a los demás, que hemos optado por la verdad y que la recompensamos cuando ocurre.  Muchos de nosotros hemos encontrado que la verdad es la mejor norma.  Si fallamos en ser veraces, con el transcurso del tiempo las consecuencias demuestran ser mucho más destructivas y dolorosas que el conflicto que la mentira pretendía evadir.

Puesto que las relaciones se crean mediante el proceso cotidiano de compartir la realidad, no podemos arriesgarnos a sostener una relación basada en mentiras, aún cuando sean piadosas.  La posibilidad de un engaño siempre es posible como la base de toda interacción futura.  Sólo la verdad puede ayudarnos a sentirnos seguros.  Sólo la verdad puede brindarnos la confianza necesaria para unas relaciones perdurables.  Solo la verdad, por muy dolorosa que pueda ser en ocasiones, puede crear un medio ambiente seguro con unidad y crecimiento.

Es muy cierto que la verdad con “V” mayúscula, resulta difícil, pero a pesar de ello sigue siendo el núcleo de una relación de amor.  Sin ella, la confianza es imposible y en donde no hay confianza, no puede haber amor.  Entonces ¿qué hacer? ¿Mentir o no mentir?

La tragedia es que con mucha frecuencia las experiencias de engaño, en apariencia insignificantes, se multiplican, se intensifican y por último crean complicadas y enmarañadas redes de desconfianza que nos atrapan y nos destruyen.  Si esto es verdad y así parecen demostrarlo las estadísticas, entonces quizá deseemos buscar algunas alternativas para el engaño. 

Según parece no existe ninguna razón de peso por la cual la verdad deba lastimar.  Quizás si se maneja en la forma correcta, pueda despejar el ambiente y ofrecer una plataforma para el cambio.  Entonces ¿qué debemos hacer?  ¿engañar o no engañar?  Puesto que sólo somos humanos, quizás no existe una decisión estereotipada; pero no deberíamos pasar por alto el problema, ya que es el responsable de una inmensa cantidad de relaciones fracasadas.

Ciertamente podríamos optar por el engaño, pero quizá haya ciertas alternativas para ese engaño que podrían merecer nuestra consideración.  A fin de lograr esto, debemos hacer a un lado la idea de que el engaño puede ser bueno y que con mucha frecuencia la verdad lastima.  Debemos estar dispuestos a enfrentarnos al hecho de que estas creencias quizá no sean más que una cómoda actitud para “no comprometerse”, que a pesar de que la verdad puede lastimar, el hecho de mentirle a un ser querido puede hacer algo más que herirlo, puede resultar algo totalmente devastador.

La verdad en una relación siempre debe iniciarse desde el principio.  Los individuos sensatos que se deciden a crecer juntos en medio de una confianza y de un amor mutuo, deberían discutir sus actitudes y sus esperanzas desde el principio mismo de la relación.  Entre otras cosas deben considerar si toleran la mentira.

Hay quienes preferirían escuchar una mentira antes de verse obligados a enfrentar la verdad.  Si nos decidimos a aceptar solamente la verdad, entonces quizá sea posible comunicarla de una manera menos brusca, una verdad con amor.  Es muy realista creer que nos veremos obligados a enfrentarnos al conflicto de la honestidad y el engaño a todo lo largo de nuestra vida de relacionarnos con los demás.

¿Cómo podemos esperar una absoluta honestidad con los demás cuando muchos nos dedicamos a mentirnos a nosotros mismos?  Debemos estar dispuestos a aceptar el hecho de que quizá de vez en cuando faltemos a la verdad.  Debemos aprender a aceptar esos lapsos como algo humano y a emplearlos como experiencias de aprendizaje, a fin de reforzar una conducta más veraz en épocas futuras.  Pero me parece que si queremos que nuestras relaciones sean duraderas y se desarrollen, nuestra meta inevitable debe ser la verdad y la honestidad.

Leo Buscaglia

Recibido del Grupo Semillas de Vida

 

 

"Los buenos amigos en la adversidad..."

Un gusano y un escarabajo eran amigos y se pasaban charlando largas horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo el gusano era muy limitado en movilidad, tenía visión muy restringida y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos.

El gusano, por su parte, estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente, y de que, en comparación con los gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera de vida del escarabajo le cuestionó a éste su amistad con el gusano, preguntándole cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior, un ser tan limitado en sus movimientos,  y por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos.

Pero el escarabajo estaba consciente de que, debido a lo limitado de su visión, el gusano muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo. Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con su compañera.

Fue tanta la insistencia de la escarabaja y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que su compañero mantenía con el gusano que el escarabajo decidió poner a prueba esa amistad alejándose del gusano para esperar a que éste lo buscara.

Pasó el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo, pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que cada día hacía para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que devolverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa.

Al saber esto, el escarabajo, sin preguntar a su compañera, decidió ir a ver al gusano.

En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias e infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo el escarabajo y averiguar qué le había pasado.

Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final. Y al verlo a su lado, el gusano, apenas con un hilo de vida, le dijo al escarabajo cuánto le alegraba ver que se encontrara bien.

Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a éste.

El escarabajo sintió vergüenza por haber permitido que las opiniones de otros minaran su amistad con el gusano y sintió dolor por haber perdido las muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban y, sobre todo, por haberle puesto en una situación que le causó la muerte.

Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería porque, a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad.

Y así aprendió varias lecciones ese día:

La amistad está en ti y no en los demás. Si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.

El tiempo no condiciona las amistades. Tampoco lo hacen las razas ni las limitantes propias o las ajenas.

Cuando pierdes un amigo, una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías, las ilusiones, … todo lo que ambos compartieron en el tiempo, se va con él.

El escarabajo murió poco después. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal lo aconsejó, pues fue decisión suya el prestar oídos a las críticas sobre su amigo.

Si tienes un amigo no pongas en tela de juicio lo que él es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues con ello estarás echando en saco roto tu confianza.

Reconoce la riqueza de quien es diferente a ti y, aun así, está dispuesto a compartir contigo sus ideales y temores.

La esencia del gusano y el escarabajo se volvieron una sola en el plano más allá de esta vida.

No sé si eres el gusano y yo el escarabajo, o al revés, pero seguro que somos distintos y que nos movemos en planos diferentes. Yo, aunque sea gusano, te seguiré buscando día a día; pero si fuera escarabajo, no prestaré oído a las críticas, vengan de donde vengan.

Si fuera gusano, ignoraré lo grotesco que me puedas parecer.

Si fuera escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte.

Es no tener miedo a la verdad, no tener que ocultar.

Respetar en silencio las decisiones tomadas aún cuando no se está de acuerdo en ellas.

No cuestionar, saber escuchar y saber callar.

Apoyar y dar un abrazo fraterno, tener solidaridad, no aprisionar.

Saber decir en el momento preciso las palabras adecuadas, sin tener que buscarlas.

No confundir la franqueza, con la ofensa.

Es aceptar que nadie es perfecto y que por lo tanto nadie está exento de cometer errores.

Apoyar en las decisiones y momentos difíciles sin mencionarlo previamente.

Es respeto mutuo, es generosidad.

Es compartir, es dar sin esperar recibir.

 

 

 

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