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La reunión del movimiento del poeta Javier Sicilia con los cuatro candidatos presidenciales tuvo tres perfiles significativos:
1.- El silencio del movimiento de Sicilia sobre los capos de los cárteles de la droga, cuya violencia criminal obligó al gobierno a desarrollar la estrategia de combate contra el crimen organizado que se había apropiado de espacios territoriales de la soberanía del estado.

2.- La negativa caprichosa de Sicilia a reconocer que el 90% de los miles de muertos corresponden a delincuentes y todos ellos caídos en enfrentamientos entre ellos, por lo que sólo la arrogancia de la intolerancia permite seguir refiriéndose a los muertos de Calderón. Sicilia sigue culpando al gobierno de la muerte de su hijo, cuando en realidad fue asesinado por miembros del cártel del Pacífico Sur de los Beltrán Leyva.

3.- La reunión en el alcázar del Castillo fue una celada: luego del beso de Judas, Sicilia sentó a cada candidato para regañarlo, insultarlo, reclamarle obligarlos autoritariamente a asumir los criterios de Sicilia. Al final, Sicilia ha exigido a los candidatos y a los funcionarios que ofrezcan disculpas a las víctimas, pero de nuevo nada, pero absolutamente nada, le pide a los capos que asesinan para vender droga en México.

Las reuniones del movimiento de Sicilia con funcionarios y candidatos no conducen a lugar alguno. porque al final de cuentas el poeta practica la ideología del anarquismo católico, es decir, pugna por la desaparición del estado. Por eso es que su discurso político –que ya no es religioso ni de dolor– se basa en la intención de doblegar al estado, de cercenarle su tarea obligatoria de ejercicio del monopolio de la fuerza y de poner los sentimientos de ciudadanos individuales por encima de las tareas de gobierno. Por eso Sicilia llevó a miembros de Atenco, el grupo que rompió la estabilidad de la ciudad con sus marchas y sus machetes amenazantes y por eso Sicilia y los de Atenco reaccionaron como víctimas del uso de la fuerza.

Las intenciones del movimiento de Sicilia nada tienen que ver con la paz y la justicia sino que se reducen a detener la acción del gobierno en contra de las organizaciones del crimen organizado que han escalado situaciones de violencia entre sí. La violencia real de estos años ha sido primordialmente por la disputa de territorios entre cárteles de la droga; ahora mismo, por ejemplo, la zona noreste del país ha recalentado la violencia por la guerra –ahí sí– entre el cártel de Sinaloa de Joaquín El Chapo Guzmán y sus aliados contra Los Zetas de Heriberto Lazcano El Lazca.

Y si en consecuencia los llamados a la paz debieran hacerse contra los cárteles que se protegen en la impunidad de la corrupción y usan los derechos humanos como escudos institucionales, el movimiento de Sicilia tiene el objetivo de detener la acción del estado que, irónicamente, permitiría que los narcos regresaran a controlar las plazas con la complicidad de las policías, los funcionarios y la propia sociedad que prefiere la riqueza criminal a la crisis de empleo institucional.

 Sicilia ha logrado organizar a familiares de afectados por la violencia del narcotráfico, algunos ellos por abusos gubernamentales; para ellos, la salida no sería la investigación y el castigo sino la finalización de la ofensiva estatal contra los cárteles; en cambio, son mucho mayores los ciudadanos y comunidades enteras que estaban bajo el yugo territorial de los cárteles y que fueron liberados con la intervención de las fuerzas federales de seguridad y de las fuerzas armadas y que no merecen el consuelo del Sicilia anarquista.

El silencio de Sicilia ante la violencia criminal de los cárteles y los capos y su conducta arrogante, intolerante y hasta ofensiva contra algunos funcionarios ha convertido al poeta en un fundamentalista de la paz que beneficia a los criminales y su movimiento lo ha llevado a buscar el estado de anarquía sin autoridad gubernamental. Al final, pareciera que la ideología de anarquista católico lleva a Sicilia a apelar a una situación en la que prefiere la presencia de los narcos que la de la autoridad. De ahí, por ejemplo, que el movimiento de Sicilia sea minoritario y no tenga el apoyo de los miles de ciudadanos cuyas comunidades han sido liberadas por la acción de seguridad del estado y que piden la permanencia del Ejército en sus comunidades.

El debate de fondo no radica en el autoritarismo con el que Sicilia quiere imponer sus puntos de vista y a partir de ahí, vía su discurso de reclamos irracionales, obligar a los candidatos a comprometerse con los postulados de su movimiento, sin preocuparse por las comunidades que aún siguen padeciendo la violencia criminal de los cárteles. El silencio de Sicilia ante la impunidad de los grandes capos del crimen organizado no significa un ejemplo de caridad cristiana sino, al final de cuentas, una complicidad por omisión, sin reconocer que justamente esa complicidad por omisión permitió el auge de las bandas criminales y los asesinatos como el de su hijo y sus amigos.

Sicilia no anda en busca de soluciones, sino de oportunidades para descargar con violencia verbal la bipolaridad de su propia corresponsabilidad en el asesinato de su hijo. Porque sólo ese crimen lo obligó a mirar la violencia criminal.

Además, opino que Javier Sicilia, su movimiento, el rector de la UNAM José Narro y los periodistas deben responsabilizar a los narcos de la violencia y los muertos, y exigir sin dobleces la rendición incondicional de Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada, Heriberto Lazcano El Lazca, Servando Gómez La Tuta, Juan José El Azul Esparragoza, Vicente Carrillo Fuentes y otros capos y demandar la entrega de su arsenal de armas para ser juzgados como responsables de la violencia criminal en el tráfico de drogas y de varios de miles de muertos.

Carlos Ramírez.

 

 

En un principio funcionó como ocurrencia; casi fue original, audaz, atrevido, incluso hasta valiente, titular en la prensa un artículo de opinión con una grosería, con una palabra altisonante, majadera, barriobajera, ordinaria, o gritarla a los cuatro vientos, en la radio o en la televisión, en programas de “información” o “debate”, ya no digamos en reality shows.

Hubo un tiempo en que hacerlo daba hasta una pincelada de irreverencia al emisor, un falso e inmerecido prestigio de transgresor, porque entonces se lo envolvía con la misma aura con la que se envuelve lo “políticamente incorrecto” que ha ido ganando terreno a las formas e incluso a la educación que antes seducía tanto, hasta pasar de excepción a norma, o lo que en el pobre lenguaje de las modas se nombra también como in o out.

En el mundo moderno en el que prima el yugo de la inmediatez y la rapidez por sobre la calidad, en el que un click o un retweet valen la fama y el reconocimiento de gente que la necesita y de medios a los que les es imprescindible para sobrevivir dada su mediocridad, muchos periodistas –incluidos algunos que se hacen pasar por tales–, han terminado por rendirse ante los nuevos soportes tecnológicos utilizando el anzuelo fácil para atraer “seguidores”, ya ni siquiera lectores, subir índices de popularidad, menciones en facebook, referencias en Google, comentarios en internet. No importa qué, sino cuánto.

Y si para convertir en trending topic una opinión, una noticia, un artículo, hay que depauperar el lenguaje, meterse en la piel de un bufón social –de los que hay ya cientos, comenzando por muchos locutores deportivos–, hacerse campechano, callejero, burlesco, amante del chiché, bienvenida sea la pobreza como recurso, que a estas alturas a pocos es a los que les preocupa el bien hablar y, menos aún, el bien escribir.

El problema radica, sin embargo, en que el empobrecimiento del lenguaje está acompañado del empobrecimiento intelectual, cultural y social de una población. Hoy, en medio de una campaña electoral sosa y aburrida y en la que, a falta de propuestas y argumentos, todos nos distraemos con un escote, cabría preguntarse si no son ellos el fiel reflejo de nosotros, los ciudadanos, los periodistas, los medios de comunicación, que han simplificado su vocabulario dándole salida y abuso a palabras fáciles, palabras de andar por casa que se utilizan como gancho para atraer la lectura, palabras como “pendejo”, “vale madres”, “puto”, “mierda”, “joderse”, “pinche”, palabras que se han hecho tolerables, graciosas, de uso diario, con el pretexto de que son parte del habla “popular”. Si así fuera, entonces tendríamos que reescribir todas las canciones de Chava Flores, para que el público las comprendiera y revalorara, añadiendo a su Bartola, por ejemplo, un “pinche” por delante.

La ocurrencia que le costó la censura y años de suspensión al cómico Manuel “el Loco” Valdés en los años setenta por llamar a uno de nuestros próceres patrios Bomberito Juárez, parece una anécdota chusca, casi risible comparada con los excesos a los que hoy nos tienen acostumbrados los comunicadores y sus secuaces, esto es, lectores, radioescuchas o televidentes que festejan su amasiato en la era de “todos somos iguales” bajo el cobijo del insulto que inunda los medios y que incluso desata carcajadas en los mismos comunicadores porque el albur que han dicho al aire ha sido una ocurrencia, como cuando un niño comete una travesura o se le escapa un “¡#!&X%”y en vez de llamarle la atención, lo festejamos, le decimos que siga, hasta que se convierte en un diputado juvenil y cree que decir “joto” en la cámara de diputados es cool.

Ansiosos por hacerse presentes en el contexto mediático –la única manera que muchas personas han encontrado para existir–, los nuevos lectores practican a través de los foros y “comentarios” que las redes y los diarios les han abierto, una especie de bullying soez, vulgar y en muchas ocasiones violento, con elucubraciones sin argumentos, pero eso sí, llenos de virulencia, rabia, envidia, impulsados por el ánimo de venganza contra quienes no comparten sus palabras, ni sus ideas.

Lo dijo Vladimir Nabokov: “En el mundo de la basura, no es el libro lo que proporciona el éxito, sino los lectores”; en el espacio infinito de la red, donde para competir con blogs independientes y twitteros, los periodistas de prensa escrita y los medios para los que trabajan han tenido que adaptarse a las modas, quien determina el éxito y la difusión de un texto no es el texto en sí mismo, menos su calidad y originalidad, sino hábiles consumidores de productos tecnológicos que confunden medio con mensaje y que, cuando se trata de hablar, de escribir, la primera palabra que sueltan es una ofensa.

En un artículo titulado idioma y ciudadanía, el connotado filólogo español Fernando Lázaro Carreter, escribió hace más de tres decenios: “La lengua debe ser considerada y tratada como instrumento. La comunicación no es su único objetivo, sino también la creación de pensamiento”.

Cuando en México escucho la radio, enciendo la televisión, o abro un periódico digital, o uno en papel, lo que encuentro en ese griterío ensordecedor y enervante tanto de los programas “cómicos”, como en los de “debate”, “tertulia” o “información” es cada vez menos la reflexión, la discusión de ideas, el diálogo inteligente; antes lo contrario: la anulación de significados por la degradación de la lengua y el regocijo en la ordinariez, la mutilación del contenido, signos con los que se nos quiere hacer creer que se nos está diciendo algo

Letras Libres
Juan Manuel Villalobos.

 

 

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

 

 

Las relaciones con los demás no son fáciles y a menudo nos vemos enfrentados a situaciones en las que hemos de soportar a personas cuyas actitudes nos agobian. En otras ocasiones, son defectos nuestros los que nos provocan un malestar continuado que degenera en estrés.

1. Tu pareja.

Cuando las cosas van bien, estupendo, pero cuando van mal, no hay nada peor para los nervios que una mala relación con la persona a la que estás afectivamente vinculado. Una mala convivencia mata cualquier posibilidad de bienestar, y si se mantiene en el tiempo acaba generando problemas muy serios. Es mejor no llegar a esos extremos, y aclarar las cosas antes. Y si no es posible, tendrás que plantearte si estás con la persona adecuada…

2. Que la gente no cumpla su parte.

Depender de los demás, lo que es muy frecuente en nuestras vidas, suele generar problemas emocionales, máxime cuando, en lugar de hacer lo que deben, incumplen aquello a lo que se habían comprometido. Estar en manos de personas informales suele ser muy estresante. La clave, anticipar soluciones alternativas por si te fallan.

3. No entender de qué van las cosas. 

No es fácil manejarse en escenarios cuyas reglas no son claras. Por eso, cuando se exige el cumplimiento de una tarea profesional o emocional que no ha sido explicada correctamente, muchas personas se sienten agobiadas. Es bueno, en esas ocasiones, no dejarse llevar. La incertidumbre nos paraliza, pero basta con seguir adelante, sin dejar que el mal rollo te detenga, para tomar conciencia de que la situación era más sencilla de lo que nos parecía.

4. Las personas que nunca se callan.

Hay gente que siempre tiene algo que contar y a la que además le gusta hacerlo a voz en grito. Son personas agotadoras, con las que no cabe otro remedio que ponerlas en su sitio. No contemporices: lo ideal es hacerles saber lo antes posible que se están excediendo, porque estas personas no suelen tener límite.

5. Los ignorantes.

Las trabas que te encuentras en la vida no siempre están justificadas, y con más frecuencia de la debida provienen de personas cuyo nivel de comprensión intelectual deja mucho que desear. Quien ha logrado conseguir sus objetivos vitales ha pasado por estas situaciones sin prestarles demasiada atención.

6. Ser el centro de atención.

Que fijen la mirada en ti suele causar estrés de forma inmediata. Ya sea porque estés realizando un trabajo y los compañeros o el jefe no aparten su mirada de tu ordenador, porque todo el mundo se vuelva inesperadamente hacia ti en un lugar público, o porque estés a punto de hablar en una reunión muy concurrida, sentirse observado se convierte en una situación muy incómoda para aquellas personas que no están acostumbradas. Es un miedo muy ligado a la vergüenza que se vence con la práctica.

7. Una mala relación con el orden.

Cuando las personas que te rodean son muy puntillosas o desordenadas en exceso establecen un tipo de convivencia laboral o personal que desgasta mucho. No encontrar nunca lo que te es necesario, especialmente en el trabajo, o tener que seguir normas muy rígidas a la hora de guardar las cosas provoca tensiones con demasiada habitualidad. En este caso hay que establecer fronteras muy precisas y no dejar que las traspasen.

8. El compromiso.

Hacer las cosas por obligación es una tarea pesada que puede llegar a ser estresante si se prolonga en el tiempo. Sentir que no disponemos de espacio para nosotros o que siempre estamos supeditándonos a lo que los demás, o nuestros propios deberes  nos exigen, termina quemando. Pero para este tipo de problemas no hay otra solución que pensarlo bien antes de decir sí a lo que nos piden.

9. Las malas relaciones laborales.

Tu jefe o tus empleados pueden ser una fuente de infelicidad grande. Pasamos gran parte del día en el trabajo, y cuando las relaciones que establecemos allí son negativas, resulta muy difícil que nuestra vida no se resienta. No es posible llegar a casa y hacer borrón y cuenta nueva. Hay mil estrategias para mejorar tu vida laboral, pero la mejor es intentar encontrar otro empleo.

10. La impotencia.

Esas situaciones ante las que nada se puede hacer y que te condenan a la pasividad suelen generar mucha angustia. Pero además de aceptar tus límites -no siempre podemos tener una presencia tan efectiva como nos gustaría-, debes ser consciente de que ya llegarán tiempos y escenarios mejores.

 

 

¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?, ¿de tus traumas de la infancia?, ¿de lo que alguien más decidió que fueras?, ¿de una relación que no te satisface?, ¿ de un trabajo que no disfrutas?, ¿de la rutina de tu vida?

¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda en el guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti.

¿Qué es lo que te tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al que dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solo?

¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.

¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?

El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.

Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.

Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el que se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?
Frnacisco J. Ángel.

Un hombre de 92 años, bajo, muy bien vestido, quien cuidaba mucho su apariencia, se está cambiando a una casa de ancianos hoy. Después de esperar varias horas en la recepción, gentilmente sonríe cuando le dicen que su cuarto está listo. Su esposa de 70 años murió recién y él se vio obligado a dejar su hogar. Conforme camina lentamente al elevador, usando su bastón, yo le describo su cuarto, incluyendo la hoja de papel que sirve como cortina en la ventana.  Me gusta mucho, dijo, con el entusiasmo de un niño de 8 años que ha recibido una nueva mascota.

Señor, usted aún no ha visto su cuarto, espere un momento, ya casi llegamos. Eso no tiene nada que ver, contesta. Ya está decidido en mi mente que me gusta mi cuarto. Es una decisión que tomo cada mañana cuando me levanto. La felicidad, yo la elijo por adelantado. Si me gusta o no el cuarto no depende del mobiliario o la decoración, sino de cómo yo decido verlo.

Yo puedo escoger: Puedo pasar mi día en cama enumerando todas las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan bien, o puedo levantarme y dar gracias al cielo por aquellas partes que todavía trabajan bien. Cada día es un regalo, y mientras yo pueda abrir mis ojos, me enfocaré en el nuevo día, y todos los recuerdos felices que he construido durante mi vida. La vejez es como una cuenta bancaria: Tú retiras al final lo que has depositado durante toda tu vida. Así que mi consejo para ti es que deposites toda la felicidad que tengas en tu cuenta bancaria de recuerdos.

Libera tu corazón del odio. Libera tu mente de preocupaciones. Recuerda estas simples líneas para lograr la felicidad: Vive de forma simple. Da más. Espera menos.

 

 

El Autor

La palabra, junto con el poder de la vibración es capaz de crear, sanar y también destruir. La teoría indica que cuando focalizamos nuestra mente en algo, y a esto le sumamos el sentimiento y la emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un poder que estará afectando los reinados de la materia.

Lo que le dices a tu semejante, te lo dices a ti mismo.

Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos.

Los antiguos esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos. Los esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje – la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento – para manifestar en la realidad la calidad de vida que deseaban experimentar en este mundo.

 

En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una intención predeterminada como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente.

 

Los estudios realizados por físicos cuánticos comienzan a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos aportaría el poder de cambiar nuestro mundo.

 

Las palabras pueden programar el ADN.

 

La más reciente investigación científica rusa apunta a que el ADN puede ser influido y reprogramado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales.

 

El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo los investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a lingüistas y genetistas - en un estudio sin precedentes – para explorar ese 90% de “ADN chatarra”.

 

Los resultados arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología. Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos.

 

Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas, tal como nuestros idiomas. Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente.

El biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron el comportamiento vibratorio del ADN.  “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográficas usando la radiación láser del ADN endógeno”.  Eso significa que uno simplemente puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo.Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento.

 

Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa mayor fue descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra” almacena la información.

 

“Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, aclaró Garjajev.

 

Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca” estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento.

 

La Evidencia Inesperada.

 

El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa de computación para estudiar las ondas sinusoidales que emite el corazón bajo respuestas emocionales, en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo con un espectrograma.

 

Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente con la figura que conforma la longitud de onda del sonido de cada palabra.

 

Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada. También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto son representaciones geométricas.

 

En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados como letras son 22 nombres propios originalmente usados para designar diferentes estados o estructuras de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia y semblanza de todo lo que es.

 

Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas de energía vibracional que proyectan fuerzas propias de la estructura geométrica de la creación. De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear como destruir. El ser humano potencia el poder contenido en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención.

Eso nos convierte en responsables directos de los procesos creacionales o destructivos en la vida. y con tan solo ¡la palabra!

 

El poder curativo de la palabra.

 

Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas.

 

Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no solo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “híper-comunicación”, una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia colectiva”.

 

El Hearth Math declara que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.

 

El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios – potenciado por millares de personas – nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.

 

Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos.

 

Una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado, ayudemos con respeto a la vida a ser co-creadores de esta obra.

Brad Hunter.

Tanto a mujeres como a hombres, desde que somos pequeños, nos inculcan que lo mejor es estar en pareja, tener una familia, estar acompañados. Aunque consideres que esto es lo que más deseas en tu vida, si tienes miedo a la soledad, puedes llegar a tomar decisiones francamente contraproducentes para tu bienestar emocional.

Hay quienes en vez de aprovechar los momentos en los que no tienen pareja (para reencontrarse con ellos mismos, para darse cuenta de lo que quieren y lo que no quieren, para abrirse a conocer gente y a fortalecer las amistades que ya tienen, ¡para una buena elección amorosa!) , o ante la certeza de que el vínculo en el que están no tiene futuro, sienten una angustia tan grande que les hace tomar malas decisiones (por ejemplo intentar volver con alguien del pasado con quien la relación no funcionó, aceptar a cualquier persona con tal de estar “acompañados”, esforzarse por salvar la pareja aunque sea conflictiva o dañina, defender lo indefendible del otro para buscar excusas y seguir con esa mala relación, etc.) . Buscar solo lo positivo de estar acompañado por una persona es apenas una visión parcial de lo que está sucediendo; hay que poner todo en la balanza para tomar una decisión madura, aunque esta implique quedarnos “solos”.

Piensa serenamente: ni en los peores momentos de tu vida has estado completamente solo. Mira a tu alrededor. Hay más de una persona en quien puedes confiar ciegamente, que es incondicional y estará allí para apoyarte, cuando la necesites. Tal vez es alguien que ya estuvo a tu lado en muchas ocasiones, o alguien que desea que le des la oportunidad (familiar, amigo, vecino, compañero de trabajo…)

El miedo a la soledad es un pésimo consejero en la búsqueda de un compañero (o compañera). Siempre tienes la posibilidad de elegir con quién compartir tu vida, y también de decidir si la relación en la que estás te hace feliz y te permite crecer, o está agotada y no hay vuelta atrás. Continuar con un vínculo roto o que te hace infeliz por no estar sin pareja, solo ahondará tu sensación interna de soledad. Enfrentar este “fantasma” es más sencillo que lo que crees. La mejor opción que te presenta el estar solo es la enorme oportunidad de tener un espacio en tu vida para que, a su momento, aparezca la persona que sí te permitirá a acceder a la felicidad que tanto te mereces.

 

 

La voz es una de nuestras armas más potentes en la comunicación. De su volumen, entonación y ritmo dependen el entusiasmo que manifestamos, nuestra capacidad de convicción y el éxito en captar y mantener la atención e interés de nuestros interlocutores.

El silencio es una poderosa arma de comunicación, aunque su uso eficaz no es sencillo y requiere cierta habilidad. Necesitamos reconocimiento de los que nos rodean, no sólo para sentir que nos escuchan y comprenden, sino para no sentirnos excluidos de ese ambiente.

El silencio puede ser en ocasiones un acto de rechazo, de no reconocimiento voluntario. Puede llegar, por tanto, a constituir una importante barrera de comunicación.

Sin embargo, el silencio también puede ser utilizado en sentido positivo, para alentar a alguien a que continúe hablando, que revele sentimientos y conseguir retroalimentación o una auténtica capacidad de escucha.

No es fácil guardar ese silencio, pero lograrlo nos trae como recompensa la veta de oro, mientras   más dura nuestro silencio en  torno  a lo que queremos lograr, mayor es la pasión que crece dentro de nosotros.

A veces, nuestro silencio es la peor mentira, algunos encuentran el silencio porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.

El amor, un beso lo enciende, el silencio lo apaga… el mérito que  acepta  el silencio como la cosa más natural del mundo es el más alto aplauso.

Hemos de tener muy en cuenta que cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio, en ningún momento el silencio es más crucial que durante los retiros de meditación…

¿Qué es el silencio? Es un sueño que se queda en sueño, un beso sin respuesta o  bien es una rosa sin agua…

El silencio y la soledad son complementos. La soledad es el silencio del alma y el silencio es la soledad de las palabras, La palabra es un don tan hermoso que es mejor dejarla ir  sola  o cuando  estrictamente sea necesario.

El silencio es la voz del corazón hablando contigo. Por eso tenemos que escuchar lo que dice el corazón en silencio.

 

Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena.

(Ana de Austria)

Nada suena tan estridente a los oídos del autor como el silencio de la crítica.

(Anonimo)

Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar.

(Manuel Azaña).

El silencio es la virtud de los locos.

(Sir Francis Bacon)

Nada fortifica tanto las almas como el silencio; que es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios nuestras tristezas.

(Jacinto Benavente)

El jarrón da forma al vacío y la música al silencio.

(Georges Braque)

El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes.

(Thomas Carlyle)

 

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.

(Mahatma Gandhi)

La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno.

(Erasmo de Rotterdam)

 (Marco Tulio Cicerón)

Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra.

(Georges Benjamin Clemenceau)

Para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio.

(Alejandro Dumas)

El silencio del envidioso está lleno de ruidos.

(Khalil Gibran)

Las grandes elevaciones del alma no son posibles sinó en la soledad y en el silencio.

(Arturo Graf)

El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo.

(François de la Rochefoucauld)

Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.

(Martin Luther King)

Cuesta más responder con gracia y mansedumbre, que callar con desprecio. El silencio es a veces una mala respuesta, una respuesta amarguísima.

(Gar Mar)

En virtud de la palabra, el hombre es superior al animal; por el silencio se supera a sí mismo.

(Paul Masson)

La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos.

(Enrique Múgica Herzog)

La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.

(Friedrich Wilhelm Nietzsche)

No consiento que la mujer enseñe ni domine al marido, sino que se mantenga en silencio.

(San Pablo)

Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.

(Proverbio árabe)

La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.

(Proverbio persa)

Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.

(Publio Siro)

De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.

(Santiago Ramón y Cajal)

La palabra es plata y el silencio es oro.

(Mi amiga árabe)

La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión 

(Joaquín Sabina)

Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.

(William Shakespeare)

Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella.

(George Bernard Shaw).

 

Bryan Dyson, ex Presidente de Coca Cola, dijo al dejar el cargo de Presidente. Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire.

Estas son:

- Tu Trabajo,

- Tu Familia,

- Tu Salud,

- Tus Amigos y

- Tu Vida Espiritual,

 

Tú las mantienes todas éstas en el aire. Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser la misma. Debemos  entender esto. Apreciemos  y esforcémonos  por conseguir y cuidar lo más valioso.

Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo crece en vida tu interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno.

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